En algunas ocasiones nos hemos preguntado por el nivel de conocimiento que tenemos sobre uno de los más grandes monumentos que tenemos en nuestra ciudad, nuestra Alcazaba. Para mí sin lugar a dudas es el mayor monumento que tiene Badajoz. Quizás bastaría con decir que es una fortaleza de origen musulmán, que es la más grande de Europa y de las más extensas del mundo en su género y época. Si buscamos por la red y otras fuentes de información podríamos descubrir su interior y en sus paseos por todo lo largo del recorrido, nos encontramos con paisajes maravillosos de vistas de la ciudad, de nuestro Guadiana y sus alrededores, así como también puestas de sol espectaculares. Tenemos la suerte de tener la Alcazaba más grande y es seguro que hay mucha gente que no lo sabe. No estoy diciendo que no se conozca el monumento, pero sí me atrevo a decir que no es valorada como debería de ser.
Nuestra Alcazaba es un encuentro de culturas y está llena de historia, con un rico patrimonio por descubrir. El origen de nuestra ciudad se encuentra en esa fortaleza y podría ser un espacio en el que podríamos profundizar y reforzar porque la historia dentro de esas murallas es un enorme patrimonio a preservar. Tener esta corona debería ser uno de los argumentos principales sobre el que se podría sustentar una gran parte de la riqueza patrimonial y cultural de nuestra ciudad, pero lo que es inexplicable es que seguimos renovando la promesa de su conservación y restauración, mientras continuamos dejando que sigan aparcando todo tipo de vehículos en su interior y la imagen tan negativa de la primera foto que ven nuestros turistas sean dos ermitas que están en ruinas, esperando desde hace años una decisión para su rehabilitación, mientras las Administraciones Local y Autonómica se ponen de acuerdo para asumir y resolver su situación.
Nuestra Alcazaba necesita de una actuación integral para que los pacenses y visitantes nos podamos reencontrar con nuestro origen y nuestra historia para poderlo convertir en un eje de desarrollo e impulso turístico. Tenemos que potenciar el conjunto histórico y cultural desde los adentros de sus murallas porque debería ser uno de los mayores recursos turísticos si supiéramos vender cultural y turísticamente su grandeza. Por ello las Administraciones deben apostar por su desarrollo e inversión para que nuestro monumento más emblemático y nuestra marca monumental sea fuente de riqueza y de argumento cultural del cruce de culturas a lo largo de su historia desde su creación. Tenemos que recuperar la esencia del corazón monumental que es único en Europa por su extensión y tenemos que hacerlo realidad para poder mostrar a todos nuestros visitantes la grandeza de nuestra Alcazaba.
Hay que reflexionar sobre ello porque no podemos seguir renovando promesas de inversión esperando que nos lleguen los fondos, porque esas murallas, esas ermitas, esos espacios por descubrir no pueden seguir esperando a que el tiempo sea su único aliado. La Alcazaba podría ser esa fortaleza necesaria que ayudara a Badajoz a dar ese salto para dejar de ser una ciudad de paso y con ello revitalizar a otros muchos sectores económicos de la ciudad. Muchas otras ciudades han apostado por la recuperación de su patrimonio y se han convertido en ciudades de referencia. Esas ciudades han tenido un liderazgo en su Ayuntamiento que las ha llevado a ser consideradas y respetadas, porque han tenido una visión clara del modelo de ciudad y han conseguido que su patrimonio sea una oportunidad para que la ciudad siga desarrollándose y creciendo siendo reconocida por el resto de Instituciones. Es tarea de todos y todas, pero sobre todo de la primera autoridad de la ciudad, su Alcalde.
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