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domingo, 2 de octubre de 2011

Lo que se diga, que se haga.

La lectura de un interesante artículo me hacía removerme sobre la próxima campaña electoral, con motivo de las elecciones del 20-N. La fecha elegida trae cola. Circula cada frase por las redes que están recobrando vida quienes usaban los chistes tradicionales.
La política es el arte de pactar y de acordar. También algunos decimos, que es donde casi todo es posible. La última prueba de ello, es el acuerdo de PSOE y PP para la reforma de nuestra Constitución.
Ahora vendrán los slogans, las frases, los mensajes y como algunos dicen, las contradicciones y las justificaciones. Como se dice en el artículo: en campaña electoral, se puede decir una cosa y la contraria hasta en el mismo día.
Estoy de acuerdo y así lo expreso donde tengo oportunidad, que posiblemente una campaña electoral no te hace ganar unas elecciones, pero lo que no tengo duda, es que sí te las puede hacer perder.
Los ciudadanos tenemos derecho a conocer lo que piensan hacer y cómo piensan gobernar cada candidato. No es cuestión de mensajes que centren de que ésto empieza a cambiar, o de mensajes que nos prometan cumplir. Las promesas y los cambios, las recuerdan los ciudadanos cuando afrontan a diario con su esfuerzo, la esperanza de que las cosas vuelvan a la normalidad.
Empleo, Sanidad, Educación...serán los argumentos principales y formarán parte del diario de los mensajes. Sería muy conveniente que no se utilizara la demagogia y que lo irrealizable no formara parte de los mensajes. Los políticos que quieran ser escuchados, me da que van a tener que poner mucho el oido y no sólo por la necesidad de conseguir el voto.
Porque quien piense que se puede seguir explicando y justificando como antes, es muy posible que no haya actualizado su perfil y que no se haya dado cuenta, de que las "cosas" ya no son como antes.
Sobre todo, porque se trata de que los ciudadanos vuelvan a recuperar la confianza en la política y en los políticos...porque también de ésto hay mucho que explicar y que hacer.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Nada es fácil.

Es cierto que no hay nada fácil, pero también lo es que todo lo que está pasando y estamos haciendo, lo complica aún más. Es difícil en cualquier caso, pero también es cierto que nunca lo tuvimos fácil.
A veces, las cosas que queremos explicar y justificar, sucede que cuantas más veces nos esforzamos en hacerlo, más difícil resulta el creerlo. Algo parecido, aunque desde otro ámbito a una de las muchas geniales frases de Groucho Marx, cuando según parece, dijo: Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.
Escuché en el Comité Provincial del Psoe de Badajoz a un compañero que no repite en la lista de candidatos a las próximas elecciones. Habló sobre los principios y valores; habló con mucho sentimiento de lo que nos queda; habló del regreso a los inicios; habló del regreso a poner en valor el esfuerzo y el trabajo.
De lo que nos queda...volver al Socialismo.
Nos jugamos mucho los Socialistas en las próximas elecciones. Hay mucho elector infiel como se puso de manifiesto en las anteriores elecciones; es un elector que si en alguna cosa cree es en sí mismo y por tanto, valora que se le trate con respeto, que se le atienda y se le escuche. Que no solo le cuenten, porque quiere contar y no sólo una vez cada cuatro años.
Mucho que escuchar, mucho que hacer y mucho que explicar...y muy, muy mucho que respetar.
Hay quien dice que el escepticismo nos previene sobre las limitaciones de nuestra capacidad de pensar. Nada es verdad porque ésta no existe, decían algunos filósofos.
En alguna ocasión por aquí he querido poner en valor la política. Son nuevos tiempos, que deberían abordar nuevas respuestas de los dirigentes políticos. De no ser así, las respuestas nos la van a dar los ciudadanos.
Estamos en una nueva cultura de la política y  no me estoy refiriendo a la política a través de la red. No.
Porque es cierto que nada sea fácil, no podemos quedarnos tan sólo, en no me gusta lo que ha pasado.
Preocupa y nos debería de hacer pensar, la indiferencia, porque ésta llevada hasta el extremo anula la condición de ciudadano y cuando éste ve y siente que decide...toma la decisión.
Claro que no hay nada fácil, pero no deberíamos ponerlo aún más difícil nosotros mismos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Nosotros, los indefensos.

En éstos tiempos de crisis y no sólo económica, sino de muchas cosas, nos empezamos a encontrar con nuevos abusos que generan nuevos estados de indefensión en los ciudadanos. Son casos que suelen pasar desapercibidos, quizás por aquello de formar parte de la letra pequeña. Quizás por la propia dinámica que nos lleva a no pensar y reflexionar lo suficiente. Total, como al principio todo son facilidades y sonrisas.
Esas cláusulas abusivas que les son permitidas a determinadas empresas. Esas condiciones que generan ciertas obligaciones que casi no se leen por el tamaño de la letra y que tampoco se explican. Que nos encontramos como que incluso ya están marcadas; que incluso tenemos que insistir en que formen parte del contrato y nos encontramos con la respuesta: no se preocupe, si tiene alguna duda, estamos para atenderle cada vez que lo considere.
Esas nuevas condiciones cuando adquirimos un producto de telefonía, por ejemplo. No tenemos ningún problema en adquirirlo, contratarlo, renovarlo. Es decir, cuando somos consumidores en la compra, pero los problemas comienzan cuando somos los mismos consumidores en la entrega-devolución del producto, porque sencillamente no queramos continuar con el mismo.
Es posible que como consumidores individuales, pensemos que no nos vamos a ver en una situación así, porque a nosotros no nos pasó o pensamos que no nos pueda suceder. 
Es muy posible también que si las indignaciones individuales consiguiéramos hacerlas colectivas, no nos encontraríamos preguntándonos porqué suceden. A veces, ese conseguir que fueran colectivas, comienza por una acción.
A veces esa acción es una reclamación. Como un medio para la reivindicación ciudadana contra los abusos. Una acción comprometíéndonos contra la apatía y asumiendo el compromiso de actuar y movilizarse contra el conformismo y ante la situación de indefensión contra la respuesta: No se puede hacer otra cosa.



sábado, 3 de septiembre de 2011

Contraportada

La contraportada es la última página de un periódico. Suelen aparecer artículos que no tienen la extensión de los de las páginas de interior, pero mantienen en muchas ocasiones, una columna o artículo-noticia que nos vuelve a introducir en temas y opiniones de alguna de las noticias más relevantes del día o de la semana.
Una semana que será recordada con muchos titulares, pero sobre todo, por la polémica reforma de nuestra Constitución, tanto por el modo como por las formas utilizadas, y en política, éstas son muy importantes.
A veces, cuando hay noticias que acaparan toda la labor de los medios, aparecen otras en un espacio más pequeño, que pasan casi sin comentarse. Esto ha podido suceder con las últimas medidas aprobadas en relación con el mercado laboral.
Tomo como ejemplo, una noticia que salta en la contraportada de un periódico. Se trata de trabajadores que nos dicen normalmente, a cuánto asciende la cuenta de nuestra compra. Hay muchos ejemplos, porque desgraciadamente es casi la norma en el ámbito del trabajo y sobre todo, en los jóvenes. Sucede que no reparamos, pero que en éstos últimos días van a ver cómo es posible que en muchos casos, su relación laboral siga manteniéndose, pero no con una relación laboral indefinida, sino nuevamente eventual o teniendo que regresar a registrarse a una oficina de empleo.
Son ejemplos que seguramente sucederán a diario, pero que me hacen reflexionar si lo que vemos o hablamos en relación con lo que pasa a nuestro alrededor, nos preocupa en mayor o menor medida. Lo que para una mayoría es una preocupación de mañana, para otra es una preocupación para hoy.
Quizás sean las contraportadas de éstos últimos días, que nos han descrito de una manera más breve, pero también contundentemente clara, lo que nos empieza a quedar de nuestra autonomía y capacidad como país.

sábado, 27 de agosto de 2011

Porqué, porqué...

Un entrenador de fútbol ha hecho muy llamativo un sustantivo, que podría recogerse como un ejemplo: No se explica el porqué de algunas decisiones y permanentemente se está haciendo la misma pregunta.
Al margen de todo éste ejemplo, creo que tiene bastante relación en forma de pregunta que nos estamos haciendo una gran mayoría de ciudadanos. No entendemos porqué algo que no se va a poner en marcha hasta dentro de ¡¡ nueve años!! hay que hacerlo de la noche a la mañana. Porqué hay que proceder a reformar la Constitución, cuando una ley orgánica lo puede llegar a establecer.
Porqué algo que es tan importante para que produzca una reforma de nuestra Ley de Leyes, pero que no entrará en vigor hasta 2020, tiene que hacerse de ésta manera tan rápida...Porqué...Porqué...Porqué.
Porque si las decisiones no son compartidas, se convierten en exclusivas y lo exclusivo, hoy en día, nos está llevando a que haya más distanciamiento entre gobernantes y gobernados. La política no es exclusiva. La izquierda y la derecha, entre otras muchas cosas nos diferencian el compartir las cosas, porque las políticas no son las mismas; y consecuentemente no es lo mismo, aplicar unas políticas que otras.
Malas perspectivas se presentan con éstos cambios de política. La ciudadanía está perpleja, preguntándose porqué nuestro país tiene que reformar la Constitución, y si ésta es necesario, cuando ningún otro país lo ha hecho.
El 135.3 (nuevo acordado) establece que "los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta".
Podemos preguntarnos si la prioridad absoluta es pagar los intereses de la deuda, será secundario destinar crédito o partida de gasto público para la construcción de hospitales, escuelas, Institutos, etc. etc.
Podemos preguntarnos si lo prioritario es pagar los intereses, será secundario seguir respondiendo a las prestaciones sociales de los que se quedan sin trabajo, cuando el art. 35 de la CE dice, que todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo.
Podemos seguir preguntándonos porqué es prioritario pagar los intereses y porqué tiene que ser secundario pagar las pensiones, la dependencia o las prestaciones por desempleo.
Podemos preguntarnos porqué es prioritario pagar los intereses y seguir manteniéndose como más que secundario, el eliminar el fraude fiscal, los paraísos fiscales y el poner un impuesto a las rentas más altas.
Cuantas preguntas nos estamos haciendo y cuántas de ellas porqué?. Qué está pasando, que unos cuantos mandan sobre el resto de la Humanidad?.
Dice Sampedro " contemplando la sociedad como organismo, parece obvio que una enfermedad sistémica en un cuerpo envejecido no puede ser tratada como un trastorno transitorio y puntual de un órgano concreto. Dicho de otro modo, es una falacia hablar de crisis financiera únicamente. La crisis es política.
Cuando los ciudadanos no cuentan, ni se les explica el porqué se hacen las cosas y el porqué de las decisiones...se hacen preguntas, les asaltan las dudas y reaccionan; muestran su indignación y hacen valer cuando llega el momento su, decisión...preocupante es, que éstas preguntas no tengan respuesta...Porqué...


lunes, 22 de agosto de 2011

Son las cosas de Agosto...

Una buena amiga me comentaba hace poquitos días, que las personas no encuentran en la prensa noticias frescas. Que todo circula sobre lo mismo, en las mismas páginas y así todos los días. Quizás la gente busca por otros sitios y por otros foros, las noticias que le hacen interesarse más. También porque encuentran las posibilidades que no ven en la prensa tradicional.
Nos hemos convertido en altavoces de nuestras propias noticias. Son los nuevos espacios que llegaron para quedarse y que de una u otra forma, a los más por unas cosas y a los menos por otras, nos hacen entrar, visualizar y hasta comentar. Me decían en una tienda que la gente se llevaba para sus vacaciones, lo necesario para tener acceso a Internet Móvil y que el dichoso aparatito se agotaba en horas.
Nos hemos acostumbrado a ésta realidad. La necesidad de saber, de conocer, de hablar, de estar...como decíamos hace algún tiempo, se ha puesto de moda el estar tecleando.
Pero sí es cierto que nos debemos acostumbar a llevarlo a cabo con prudencia. Estas carreteras son tan anchas y se circula tan deprisa por ellas, que por correr,correr...corre por ellas todo el mundo y corre de todo. Por ello, una buena dosis de equilibrio y sentido común, debe formar parte dentro de nuestro ejercicio práctico.
Tratando de acabar mi entrada, me estoy dando cuenta de que me está costando dejar algún mensaje. El periodo vacacional; las charlas nocturnas en la esquina de mi calle; esas temperaturas que nos hacen buscar en el paseo alguna ráfaga de aire un poco más fresco, que no llega....
Quizás, hasta es cierto como leía hace un rato. Va a resultar más fácil describir lo que habría que hacer, que describir porqué habría que hacerlo....Son las cosas de Agosto.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Hay que hacerlo yá.

Hablamos, comentamos, escuchamos...bla,bla,bla. Pero quien le pone el cascabel al gato?
Creo que nos debe costar resignarnos a lo que estamos viviendo en el mundo. No es cuestión de economía, de crisis, de política o de otra cualquier cosa que no tenga nombre. La historia nos dice que todo ésto pasó antes. Me decía mi profesor de Historia Económica que lo del 29 fue peor. Miras hacia atrás y casi nos tenemos que quedar con lo esencial.
Pero qué es lo esencial hoy?. Compruebas que nunca hubo unanimidad, pero ni siquiera en lo esencial, somos capaces de estar de acuerdo. Que hartazgo de individualismos, que mundo más egoísta. Más insolidario...con lo que está pasando en el mundo, y el mundo es también lo que se conoce como el cuerno de África.
Hay quien dice que expresarse libremente quiere decir que cualquiera tiene derecho a decir lo que le apetezca, aunque sean tonterías. Pero acaso, no podemos pensar que todos decimos tonterías, incluidos los señores magníficos del G-7 o del G-20, que podemos llegar a pensar que en lo único que están de acuerdo, es cuando aparecen sonrientes cuando se estrechan las manos saludándose para aparecer en la foto.
Pero claro, ellos se lo pueden permitir y arrogarse el derecho a decidir quién dice y quién no dice tonterías.
Porque es cierto que no nos faltan ideas ni incapacidad para aplicarlas. Porque aún siendo un recurso hoy más escaso, no por ello debemos dejarnos llevar por éste tiempo, que trata de que hablemos en términos de no sentirnos ciudadanos del mundo.
Como ciudadanos que no se resignan ante la amenaza del totalitarismo de la indiferencia. Como ciudadanos que expresan su hartazgo y que tienen el coraje de expresarlo, sirviéndose de su propio entendimiento.
Por ello, cuando escucho vamos a hacer, pienso a veces que no quieren hacerlo.