En esa manía de escribir en el interior de los libros, durante estos últimos días he estado repasando algunos de los escritos que había realizado en los últimos años. En un libro de Josep Ramoneda titulado "Contra la indiferencia", escribí hace nueve años que había que reivindicar la actuación crítica frente a las amenazas y una de esas amenazas que señalaba era la de la indiferencia.
En el mismo se refleja la lucha del individuo que es capaz de pensar y decidir por sí mismo, aquél que no acepta las ideas recibidas como verdades absolutas y aquél que frente a la actual sociedad de los creyentes que divulgan sin más el discurso del "líder", no repara en seguir profundizando en mantener en los argumentos de la reflexión, su esperanza de que la sociedad exprese su hartazgo y se rebele contra el totalitarismo de la indiferencia.
Durante estas últimas semanas los medios de comunicación están muy atentos a las reuniones que se mantienen en torno a si tendremos gobierno del país antes de que acabe el mes de julio. Hay que recordar que pronto se cumplirán tres meses desde que se celebraron las elecciones generales. Que se consideró que por la proximidad de las autonómicas de mayo, no se hablaría hasta que éstas no se celebraran, pero de estas hasta la fecha de hoy se van a cumplir en pocos días dos meses. Hay que llamar la atención porque entre otras razones, los presupuestos actuales son los prorrogados de cuando gobernaba Rajoy y muchas de las políticas sociales no podrán llevarse a cabo o seguir gobernándose a golpe de reales decretos.
Escuchaba en este tiempo de cierto relax y tranquila lectura que las desconfianzas y los recelos se mantienen entre las fuerzas de izquierda y que en el lado de las derechas sin embargo, las diferencias se están acercando a su fin. Suele decirse en estos casos que el poder acerca y que en las derechas lo tienen más claro que en las izquierdas.
Tiene relación el título de la entrada con la esperanza de que la reflexión serena y un último análisis de lo sucedido en los encuentros-desencuentros de éstos últimos días aclare de una vez por todas el escenario y podamos hablar del necesario último encuentro con el acuerdo conseguido, porque nadie a estas alturas debería estar tan ciego para que siga dejando pasar el tiempo y llevarnos a después del verano con esta incertidumbre y con un resultado absolutamente incierto que podría llevarnos a un desenlace aún más desconocido e imposible de resolver.
En estos tiempos de una cierta cultura materialista donde el egocentrismo aparece con demasiada frecuencia, sigo pensando que es fundamental romper ese déficit de desconfianza y creo que ello se consigue siempre cuando se quiere, porque si no se quiere, lo que se hace es buscar excusas, como lo de inventarse preguntas a los creyentes y seguidores de las verdades absolutas.