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domingo, 28 de junio de 2020

Aprendiendo de las crisis...

Desde la soledad del espacio y con el silencio de una mañana fresca, desde la mirada perdida hacia un cielo azul que despierta, con el sol que asoma queriendo romper con su fuerza y estando sentado en mi terraza, reflexionaba sobre lo que han dado de sí estos cien días de esta crisis. Nos enfrentamos sin estar preparados a un cambio en nuestras vidas, a una pérdida de nuestra libertad, a una responsabilidad individual y también colectiva, a un golpe en nuestra conciencia interior para aportar desde nuestra impotencia, una alternativa que pasó por quedarnos en casa. Quedarnos en casa y no salir. Con sensación de incertidumbre y desconcierto por lo que escuchábamos y leíamos. Todos lo recordaremos y lo valoraremos de distinta manera según nuestras situaciones personales.
En alguna ocasión escribí sobre la importancia de los aprendizajes y que estos nunca terminan de estar aprendidos porque no terminamos de atenderlos. Es posible que la razón esté en que hay muchas teorías y como decía hace unos días, casi todo se puede decir. Pero una de las consecuencias de esta crisis es que siendo en la posibilidad del riesgo todos iguales, lo que nos descubre y provoca, son desigualdades que cuestionan y ponen a pruebla y en evidencia los sistemas de los Gobiernos, de las Instituciones, de la sociedad con sus debilidades y es entonces cuando nos surgen interrogaciones acerca de quienes gestionan, porque aparece la luz de que no gestionamos ni aprendemos de los fracasos.
Ahora que aún no hemos superado la crisis de los contagios del virus y la mejor prueba son los rebrotes que se extienden por todas las Comunidades Aútonomas, se sigue hablando de la posiblidad de una segunda ola del virus, problamente en otoño. Una de las evidencias que deberíamos haber interiorizado es que ante una crisis global no puede haber solo respuestas nacionales. Que el tratamiento y no solo del virus, lo tenemos que hacer pensando y actuando como un problema de una complejidad global y sistémica, por lo que las respuestas tienen que reunir esas características y acometerse de esa forma, para que ante una repetición del virus con esa intensidad, tengamos identificadas las actuaciones y no repitamos lor errores por falta de conocimiento y previsiones.
Siempre se aprende de las crisis porque estas siempre nos aportan. Y también nos enseñan cómo prevenir. Pero sólo cuando se les tiene en cuenta, cuando no dejamos de dar la cara ante las mismas. Ahí la crisis vuelve a colocarnos ante nuestro espejo y la responsabilidad individual se antoja como la más razonable, como la más previsora y la que ofrece más seguridad. Esta podría ser una de las mejores conclusiones de este tiempo encerrado, donde los ciudadanos entendimos que primero estábamos nosotros, y nosotros fuimos y somos todos. Convendría mucho seguir teniéndolo muy presente ante los rebrotes porque el "bicho" sigue en el ambiente y todos los días pasa cerca de nosotros.
Ahora que en esta última semana se aportó luz para salir un poco todos más juntos de esta crisis con la aprobación por una amplísima mayoría del real decreto-ley, que regulará nuestra vida después del estado de alarma, sería un buen aprendizaje que aunque sea tarde, todos hayan podido entender y asumir lo que los ciudadanos entendimos y asumimos...que todos juntos es la manera de responder a un problema global como es una pandemia que no entiende de respuestas de gobierno, sino de respuestas como país.

domingo, 21 de junio de 2020

Las crisis siempre nos aportan...

"Una de las enseñanzas de esta crisis nos está diciendo lo equivocadas que han estado nuestras prioridades en las últimas cuatro décadas. Hemos trabajado mucho para tener más globalización económica, y hemos invertido muy poco para asegurar los bienes necesarios para la sanidad pública. Si hubiéramos dado la misma importancia a la OMS que a la OCDE o al FMI nos habría ido mejor". El que responde de esta manera es el ganador del Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2020 y no sorprenden sus respuestas por cuanto si se analizan los encuentros económicos de las organizaciones más poderosas siempre son las conclusiones económicas las que prevalecen, siendo dos organismos que deben promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas en cualquier parte del mundo.
Pero la crisis nos ha vuelto a desnudar ante nuestros espejos interiores. Hasta el punto de no importar el torpedear las posibilidades del propio país condicionando las ayudas europeas del plan de recuperación económica y social, como han sido las maniobras de presión en la Eurocámara por parte de los Eurodiputados del Partido Popular Europeo. Siempre sucede en todas las alternativas de propuestas de salida de la crisis y es donde se pone de manifiesto esa foto ante el espejo. Algo que lamentablemente se repite en la historia. Cuando se trata de dar una respuesta global unitaria en todos los sentidos de fuerza y unidad como país ante el resto, salen los intereses del cuanto peor, mejor.  Son los mismos de aquella famosa frase de Rajoy "cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí".
Aún con estas estrategias que se dan no solo en Europa, sino también en el Congreso con su Comisión para la Reconstrucción Social y Económica que va camino de convertirse en una comisión de esas de las que a pesar de las páginas que llene, al final son "más importantes los reglamentos", hay un tiempo de esperanza que se ha producido en esta semana con el Pacto por la Recuperación en Castilla y León, donde resumidos en 84 puntos se acuerdan compromisos concretos con partidas económicas fijadas abordándose la situación de la Sanidad, los servicios sociales, el empleo, las empresas, etc. Un Pacto que han firmado todas las fuerzas políticas con representación en el Parlamento (PP-PSOE-CIUDADANOS-PODEMOS y un partido de Avila) y que se convierte en una alternativa donde todos los partidos han puesto por delante las exigencias y necesidades de la ciudadanía, destacando la importancia de haber buscado los que les une. Un pacto que aporta seguridad y esperanza, situándose frente al ruido de otros y que en ningún momento se plantea quiénes pueden ganar con ese pacto, porque lo que tienen todos como altura de miras son que su Comunidad pueda salir lo más fortalecida posible de esta crisis. 
Igualmente sería positivo que en todas las Comunidades donde se está trabajando por conseguir un pacto similar al de la comunidad castellana se llegara al Acuerdo. Como sería deseable que en el Congreso se consiguiera un gran Pacto por todas las fuerzas políticas. Sería una forma de responder al esfuerzo que todos y todas hemos llevado a cabo con nuestro confinamiento. Sería la resolución de los aplausos a todos los que se lo han jugado en primera línea y la mejor fórmula con la que encarar la llamada nueva normalidad que ahora se inicia. Sería el espejo en el que se tendrían que mirar los máximos representantes de los partidos en el Congreso y en caso de que no lo consigan, preguntarse cómo es posible que en las Comunidades se produzcan los acuerdos y para el conjunto del país ellos no sean capaces de alcanzarlo.
En mi lectura reflexiva de la semana encontré una frase que creo que tiene relación con los resúmenes que se escriben en la prensa en esta última semana sobre lo que han significado estos cien días en Estado de alarma y que viene a decirnos que "una de las paradojas de las sociedades democráticas es que casi todo se puede decir, pero la inmensa mayoría de las cosas que se dicen, queda a beneficio de inventario"...y como el espacio de los posibles acuerdos cada día se estrecha más, no estaría de más que aprendiéramos que las crisis son un espejo que siempre nos aportan, que siempre nos retratan incluso ante nosotros mismos, y ante las cuales sobrán las palabras y sólo valen los hechos.

domingo, 14 de junio de 2020

Lo de todos...

En alguna ocasión seguro que hemos reflexionado sobre aquello que siendo de todos, parece tener menor importancia que lo de cada uno. Quizás es difícil encontrar una posición que reúna unanimidad en muchos asuntos, pero en este cada vez que hay una crisis que nos afecta a todos, es una pregunta que me hace reflexionar. Será verdad por aquello de que la historia se puede llegar a vengar si no se la tiene en cuenta, pero es cierto que me sirve para reflexionar sobre lo que viene pasando en estos últimos meses en nuestro país. Puede que haya mucha gente que no se lo plantee. La velocidad de los tiempos y las autopistas en las que circulamos no nos permiten pensarlo. Es hasta posible que sea así. Pero cada vez que hay un problema que nos afecta a toda la sociedad, creo que de una o de otra forma nos hacen dudar sobre lo importante que es lo de todos. También que al ser un problema de esa relevancia, puede resultar fácil desviar la responsabilidad hacia el otro. Es como aquella frase que viene a decir "lo de todos, al ser de todos, al final no es de nadie".
Cuando todo esto acabe si es que algún día acaba, será conveniente reflexionar sobre las respuestas que se han dado y sobre aquello que no hemos sabido o no hemos podido resolver. A veces es como la respuesta que se da: ahora toca trabajar juntos y después ya vendrá el tiempo de pedir responsabilidades. Sucede que cuando toca pedir responsabilidades, la respuesta es que lo que pasó, ya pasó, y que ahora estamos en otro tiempo. 
Hay una coincidencia general sobre lo que ha pasado en las residencia de mayores. Los 20.000 fallecidos en residencias por causa del coronavirus equivaldrían a un 72 % del total notificado oficialmente por el Ministerio de Sanidad. Cifras que nos tienen que obligar a mirar siempre de frente, a reconocer una realidad, un problema que teníamos y que continuará si no se controla. Quienes han tenido o tenían que dar respuestas lo saben mejor que nadie. No lo podrán olvidar porque aunque pase el tiempo, son de esas cosas que la historia siempre va a recordar.
Y es indignante cuando la responsabilidad ante un problema como el que ha sucedido con la gestión de las residencias trata de desviarse. Hemos leído y escuchado de nuevo en el Congreso en esta última semana cómo el problema de las competencias y la gestión de las residencia ha sido de nuevo el foco elegido para desviar hacia el Gobierno central la responsabilidad con el ánimo de seguir generando polémica en una estrategia clara de desgaste político, cuando el Decreto-ley por el que se instauró el estado de alarma recoge que las Comunidades Autónomas mantendrán sus competencias entre las que figuran las residencias de ancianos y los hospitales.
La frase "lo de todos, al final no es de nadie", se muestra como un ejemplo ante una situación como la que vivimos. La generación que sufrió y que lo dió todo para que nuestro país hoy pueda mantener el Estado de Bienestar no ha pedido que se reconozca su esfuerzo, no quiere medallas, solo quiere vivir con dignidad y no más desengaños. Creo que ellos no tienen dudas sobre la frase, porque entendieron la vida de forma mucho más sencilla y ahí está su ejemplo. Siempre tuvieron claro que había que sumar para resolver los problemas, que no se trataba de discutir como en la famosa fábula de si eran "galgos o podencos"....porque resolviendo lo de todos, también resolviamos lo de cada uno.

domingo, 7 de junio de 2020

Casi tres meses....

Ahora que estamos en las puertas de entrada a la llamada "nueva normalidad" miramos hacia atrás y nos pasan muchas imágenes en un breve recorrido. Un recorrido de casi tres meses y reflexionamos sobre aquello que hablamos, cuando un día nos enteramos de que teníamos que confinarnos y quedarnos en nuestras casas, perdiendo nuestra libertad para ganar nuestra vida con más seguridad. Teníamos la distancia como escudo y comenzamos a tener referencias de lo que estaba pasando porque nos dimos cuenta de que un virus estaba cambiando nuestras vidas.
Empezamos a los pocos días a saludarnos con nuevas formas. Empezamos a hablar por teléfono como hacía muchos años que no lo hacíamos, empezamos a vernos solamente a través de videollamadas, nos saludábamos desde los balcones, cantábamos un himno sin protestar, sin silbidos. Nos reencontramos con los aplausos a través de la mirada para dar ánimos a los que se jugaban la vida y nos parecían interminables los días. No podíamos ver a los nuestros que vivían en nuestra misma calle, no podíamos ni tomar una cerveza en la terraza de un bar. Recibíamos vídeos de momentos de aplausos, de cumpleaños festejándose a través de los balcones, de conciertos en directo a través de la red, nos sensibilizábamos con el maravilloso ruido de los aplausos desde nuestra mirada perdida y nos apetecía decirle al mundo que ese sonido nos hacía más solidarios y un poco mejores. Hasta los pájaros se sentían los dueños de los parques y había animales que se daban paseos por nuestras calles....aprendimos a vivir la vida de otro modo, tratando de entender el destino, en silencio, intentando encontrar una respuesta para seguir adelante de la mejor forma posible.
Hemos demostrado mucha paciencia y también disciplina. Hemos comprobado que no es fácil estar un día y otro encerrados. Días de aburrimiento, frustración, ansiedad, tristeza, cambios de humor de repente, irritación, etc. Todos hemos leído o visto "memes"...¿cuando acaba estoooo?, ¿toy aburrioooo! . También ha habido muchos días buenos y momentos maravillosos para disfrutar de los peques. Para apreciar cosas que teniéndolas tan cerca, antes no reparabas en ello. El ejemplo de un buen libro por ahí guardado que te apeteció volver a leer. Ha habido momentos para volver a darnos cuenta de la suerte que tenemos por poder disfrutar de nuestra vida normal y sencilla, reconociéndonos en esos momentos interiores para decirnos que son los más bellos, porque sólo son nuestros.
Y ahora nos damos cuenta estando sentados en la terraza de un bar, de que la normalidad poco a poco, vuelve. Nos ha costado mucho, muchas vidas, muchos proyectos y aún estamos lejos de recuperarnos por completo, o ya nunca volverá a ser por completo nuestro rio de la vida como lo habíamos vivido. Un poco más de luz, un poco más de humanidad, un poco más de vida en la calle. Y en ese estado que debemos haber aprendido y a pesar de las mascarillas, que también seamos mucho más de lo que dijimos al principio, porque ello representaría haber aprendido que hoy la vida nos apetece vivirla mucho más.
Esto no se ha acabado porque vamos a tenerlo siempre muy cerca de nosotros hasta que llegue la vacuna. Todos debemos tenerlo claro: si todos hacemos nuestra parte, la situación estará estable. Nuestro yo, tengámoslo también claro, está en el “todos” porque se corre el peligro de volver a la casilla de salida y no solo prolongar la situación mucho más de lo previsto...también de que no habrá valido la pena estar encerrados durante casi tres meses de nuestra vida.

domingo, 31 de mayo de 2020

Sensatez y sentido común....

Esta última semana he escuchado en más de una ocasión unas palabras que me parecen de lo más sensato y de mayor sentido común que he escuchado en un político en mucho tiempo... Ha sido Paxti López y lo dijo de esta forma . "Igual aquí debemos decir lo que nos da la gana sobre lo que venimos a hacer en esta comisión, no sobre cualquier cosa, porque entonces ¿para qué venimos aquí? ¿para reproducir los insultos? ¿Para reproducir las descalificaciones que ya tienen lugar en otro sitio, en otro escenario? ¿Es que no estamos entendiendo nada de lo que demanda la ciudadanía de esta comisión? Por favor, un poco de entender para qué estamos aquí de una vez. Que debemos venir con voluntad política para proponer, acordar, para entender qué espera la gente de nosotros, y no espera que estemos todo el día en la crítica, la descalificación, en el 'y tú más'. Ya está bien. Un poco de entender para qué nos eligen, un poco de entender que, si en algún momento podemos demostrar para qué sirve la política y de entender para qué nos eligen es este y, si no, es que no servimos para nada. Debemos de ser capaces de autocensurarnos un poquito para estar a la altura de las circunstancias"...
Soy de los que firmaría esas palabras, porque en mi opinión y teniendo en cuenta la profundidad de las mismas, está diciéndolo desde su interior, desde sus adentros, desde la razón. Desde esa conciencia que te golpea cuando no estas de acuerdo con lo que estas viendo y sientes cierta impotencia porque no aguantas más. Deberían sus señorías tenerlo escrito antes de sus intervenciones, para que esa reflexión en voz alta no les dejara reproducir más veces desde la atalaya de la que disfrutan, esas descalificaciones y ese "y tú más".
Porque podemos estar cayendo en un inmenso error desde la política, por aquellos que no creen en la política. Cada día hay más encanallamiento, más descalificaciones, más radicalismos por unos y por otros. Cada día más provocaciones y cada día más distanciamiento entre la gente y la política. Las estrategias de unos y de otros están pensadas en fomentarlo o en la creencias de que de esa forma se ganarán más adeptos o más hooligans que se reproducen sin sentido en las redes sociales? Porque esto no es política, esto es fomentar y colaborar a que la gente que necesita de la política deje de creer en la política. Es el sentido de la política lo que debe encontrar alternativas que ayuden a que las brechas de la desigualdad no se agranden y que contribuyan a que la gente que menos tiene, pueda tener al menos unas condiciones de vidas mínimamente dignas. Es la política lo que genera alternativas para ayudar en la lucha contra la pobreza, como es la decisión histórica de aprobar el ingreso mínimo vital por el que podrán beneficiarse miles y miles de familias, y muchas de ellas con hijos a cargo. Esto sí construye y justifica la política, como una manera de entender que los ciudadanos elegimos a nuestros representantes para tomar decisiones como éstas. Esto sí es política.
Hoy tenemos recursos y posibilidades que nos dan la capacidad de pensar y decidir por nosotros mismos. Hoy esos recursos nos permiten no aceptar las ideas recibidas como verdades irremediables. Hoy ante la sociedad de los partidarios de unos y de otros, de aquellos que aceptan los relatos que se les pasan, hay gente que pensamos que la política es la palabra, la disposición y la voluntad de escuchar y ser escuchado sin descalificaciones, desde la coherencia y el sentido común para atender los argumentos del otro aceptando la posibilidad de ser convencido, para que a través de la palabra pueda producirse el acuerdo, que es el fin de la política.
Hoy nuestro país está en una situación compleja por la crisis sanitaria, al igual que el resto de países. En esta semana los titulares han sido de empresas que se van o que cierran y que despiden a muchos de sus trabajadores. Situación crítica para esas familias que van a perder en gran parte su medio de vida, su colchón laboral. En momentos como los actuales, es donde la política cobra toda su dimensión proponiendo alternativas para que no se pierda la referencia del bien común. Si no las encontramos estaremos convirtiendo a la política en otra cosa.  
Y podemos perder la referencia del bien común, porque la gente se aleja de la política, porque previamente, la política se está alejando de la gente. Y situaciones como la actual se convierten en un caldo de cultivo para generar ese alejamiento, si la gente interioriza que los políticos no sirven a ideales, sino a intereses.
Como decía Patxi..."Si en algún momento podemos demostrar para qué sirve la política y de entender para qué nos eligen es este y, si no, es que no servimos para nada"... Más claro, imposible.

domingo, 24 de mayo de 2020

Avui, això no tocava...

Avui, això no tocava...Hoy, eso no tocaba.... De esta forma respondía Jordí Pujol a una pregunta impertinente que en aquel momento formulaba un periodista. Era una manera cortés de declarar improcedente la pregunta. Suele suceder en algunas entrevistas en directo. El entrevistador formula una pregunta que puede ser comprometida por la dificultad, situación o por la actualidad y el entrevistado tiene la opción de responder de forma cortés o también como se suele decir siendo politicamente correcto, o responder con una respuesta con argumentos que sobre todo deben resultar creíbles y convincentes para los oyentes y para quien la hace.
Durante esta última semana se tenía que votar la prórroga del Estado de Alarma y por lo que se venía hablando en los últimos días, había cierta dificultad en sacarlo adelante. La primera intención del Gobierno era que se prorrogara hasta que prácticamente se completasen las distintas fases de la desescalada, pero conforme se iban acercando los días de la votación se iba comprobando que eso sería muy complicado de conseguir. Lo importante era conseguir la prórroga y que pudiera el Gobierno seguir gobernando la desescalada e ir marcando que se fueran cumpliendo los criterios por las Comunidades Autónomas para que todo el país pueda pasar esta crisis. Habiéndose conseguido lo importante y que realmente tenía valor, lo que se conoció después de la votación con el acuerdo de la derogación de la reforma laboral y lo que siguió en las posteriores horas, resta credibilidad al Gobierno porque eso no tocaba. Y además de que no tocaba, no era ni necesario el llevarlo a cabo y menos en los momentos actuales.
Como tampoco toca lo que está pasando con las manifestaciones en las ciudades bajo el titular de Caravana por España y "por su libertad". Vaya por delante el derecho a manifestarse y a expresar las reivindicaciones y un malestar que puede tener una parte de la ciudadanía, pero por la libertad no cuela y además con el "atractivo" de pedirla desde lo alto de un autobús. Ahora que en nuestro país estamos entrando en una fase de control del virus, que hemos iniciado en la mayoría de las Comunidades una fase de empezar a hacer casi lo que hacíamos antes, se puede estar en contra del Gobierno y en cómo se está gestionando la crisis, pero lo que se está iniciando y promoviendo es una escalada de radicalismos que está fomentando una oleada visceral de cierto resentimiento y hasta de odio.
Se dice que la política es el arte de lo posible. Es cierto que a veces en muchos ámbitos hay situaciones muy complejas de conseguir, pero en el campo de la política se han visto ejemplos que dan crédito a la frase. La situación que nuestro país está sufriendo y los distintos escenarios abiertos que se están mostrando a los ciudadanos, está convirtiendo a la política en un arte muy complicado y a veces un tanto frustrante, que con algunas excepciones, no nos hace despertar la pasión y credibilidad que hace algunos años nos generaba, todo puede ser porque los nuevos tiempos están restando a los que creemos en la política y que seguimos pensando que a pesar de la frase, no todo vale. 
Qué difícil debe ser gobernar en situaciones como las que estamos viviendo. Qué complicado debe ser poder sacar adelante las propuestas teniendo que hablar con tanta gente y tan diversa para conseguirlo. Qué arriesgado debe ser gobernar teniendo amigos de viaje a los que tienes que mirar a derecha e izquierda antes de dar un paso. Qué complejo debe ser gobernar en minoría para alcanzar una mayoría que te permita conseguir un acuerdo de interés general. Todo ello debe ser muy difícil y complejo, y más en estos tiempos de tantas convulsiones, pero tener credibilidad es un argumento vital a la hora de tomar las decisiones y es por ello que hay situaciones en que ante la magnitud de la respuesta, hay que decir como aquel que hizo famosa la frase..."avui, això no tocava".

domingo, 17 de mayo de 2020

No la liemos...

Si alguien nos llega a hablar dos meses atrás, de una nueva normalidad, seguro que lo hubiéramos tomado por un iluminado. Ahora, en cambio, este es un concepto tan renombrado como el de otros muchos que parece que llevan conviviendo con nosotros toda la vida. Si hacemos un ejercicio de las palabras con las que nos estamos familiarizando y hasta cierto punto hartándonos, podríamos escribir un buen prólogo de cualquier libro.
Porque haciendo un resumen al no acabarse nunca de emplear términos nuevos, se podrían enumerar variados conceptos..."coronavirus, el/la covid-19, neumonía de Wuhan, pandemia, contagio, aislamiento, autoaislamiento, curva, doblegar la curva, picos de la curva, aplanar la curva, confinamiento, desconfinamiento, cuarentena, uci, atención primaria, anticuerpos, sintomáticos, asintomáticos, test, test rápidos sí, no, negativos, positivos, pcr, protocolos, cribados,  brotes, sintomatologìa, prueba serológica, tasa de letalidad, tasa de mortalidad, distanciamiento social, estado de alarma, prórrogas de los estados, aplausos, reponedores, resistiré, lo paramos juntos, caceroladas, distancia de seguridad, ertes, residencias de mayores, fernando simón, primera línea, sanitarios, virólogos, epidemiólogos, vacunas, experimentos, tratamientos, causa de fuerza mayor, conferencias presidentes, arcoiris, #quedateencasa, guantes, guantes sí o no, mascarillas, mascarillas sí o no, exceso de información, exceso ruedas de prensa, ruedas de prensa interminables, ruedas de prensa sin preguntas, con preguntas, sin réplica directa, con réplica, presencia de las fuerzas armadas, polémica declaraciones por jefe guardia civil, bulos, noticias falsas, niños en la calle, sí al supermercado y a los bancos con los padres, rectificación, sí en horarios de paseos por la calle, horarios para los mayores, metro y medio, dos metros, horarios varios sin control, descontrol de horarios y personas, plan de transicion para la nueva normalidad, plan de desescalada, desescalar, desescalada, fases de la desescalada, cuatro fases pero no cuarta fase, media fase, nueva normalidad, boe, cogobernanza, audio de Maria...y varias, varias improvisaciones, desmentidos y algún otro "palabro" y situación de la que también estamos hartos y ahí me quedo, porque las declaraciones de algunos pidiendo pasar como si esto fuera una carrera por no quedarse atrás lo dicen todo....como decía una viñeta de Peridis de hace unos días: Economía 5, Salud 0.
Nos podemos preguntar cuando ya caminamos hacia los tres meses y esto pase a la fase sin número, si hemos aprendido. Si hemos pensado en aquello que decíamos al principio de que de esta vamos a salir siendo mejores o ya se nos está olvidando. Si es cierto que esta situación nos ha hecho más fuertes o más débiles, si estamos mas preocupado por lo de todos o seguimos pensando en lo de cada uno, si pensamos que lo que pasa a miles de kilómetros es algo que nos podría volver a pasar, si creemos que tenemos que cambiar nuestro modelo productivo y tener un modelo que no dependa hasta el nivel que hemos dependido de otros, si somos más humanos o segiremos siendo vulnerables, si nos creíamos que teníamos la mejor sanidad del mundo en dotación de recursos y sanitarios o simplemente estamos donde estamos...si somos, si seremos y si de verdad, hemos aprendido a estimar las cosas que decíamos al principo que después de la pandemia íbamos a mejorar y valorar, porque hay declaraciones de los últimos días de Presidentes y Alcaldes que me están pareciendo un sálvese quien pueda, que yo no quiero ser el último!.
Con esto de que el curso se acabó antes de su fecha, hasta nos podríamos preguntar si nos tendremos que volver a examinar porque no hayamos superado el examen y si nos preguntan por el examen del que se trata, podriamos contestar diciendo: el examen de la vida, del tiempo que nos queda por delante, porque ahora que el eco de los aplausos está dejando de escucharse y que ha sido como el himno de la ciudadanía durante este tiempo, deberíamos seguir siendo enormemente prudentes, porque siendo difícil decidir lo que corresponde, el argumento que deberia pesar es el de no liarla por querer llegar a donde ahora no es razonable ni posible.