Escuchaba hace unos días al Alcalde de mi ciudad haciendo balance del año que se acaba de ir. Aparecía detrás de él una pantalla con la frase "un Badajoz de presente que mira al futuro"....e insistía en que hemos tenido que aprender mucho y acompañar a la ciudad en sus reivindicaciones intentando mejorar la vida de los vecinos. Escucha activa para conocer las realidades de la ciudad y de diálogo constante con los vecinos para dar respuestas. Eso decía. Un Badajoz de futuro que crece y que gana en proyección exterior....Muchos de estos mensajes suenan hueco o podrían decirse en cualquier otra circunstancia y que también no recogen la verdad, porque lo de dar respuestas por el diálogo constante con los vecinos brilla por su ausencia. Porque se le podría preguntar por qué cada vez hay más denuncias y quejas de ciudadanos por la falta de atención y respuesta a los problemas y a la situación de muchas de las infraestructuras de los barrios, por ejemplo. Los políticos suelen hacer ruedas de prensa donde presentan el balance de su gestión y podemos comprobar como cada vez se parecen más los mensajes y los argumentos. Suelo decir que hay que hacer lo que se dice y contar lo que se hace. Pero algunos insisten en pasar el expediente del balance renovando lo que prometieron y que no han cumplido. Claro que se hacen cosas, porque si no la pregunta que podríamos hacernos los ciudadanos, es dónde invierten su tiempo para ganar el sueldo que les pagamos con nuestros impuestos, entre otras cosas.
El Alcalde pasaba por encima sin mencionar lo que ha sido una constante denuncia de los ciudadanos. La situación de muchas calles y aceras de nuestra ciudad. La no construcción de los parking prometidos en la ciudad, sobre todo el del barrio de Valdepasillas que ha quedado "aparcado" y el de Puerta de Palmas que está esperando que llueva alguna oferta ya que han tenido que volver a convocar el proyecto al no presentarse ninguna empresa. Como también pasaba por alto la situación de la construcción de la algún día piscina de la Margen Derecha con el baile de millones y desde dónde vendrán los mismos. Como también pasaba por alto la privatización (no externalización) de hasta 15 servicios municipales y el coste que están teniendo los mismos para los ciudadanos superando ya los 20 millones de euros. Como podríamos hablar de la situación del Consorcio del Casco Antiguo que después de un año y medio sigue sin tenerse claro su proyecto, así como sus actuaciones y proyección. O también que año y medio después de ser aprobada la ciudad como Municipio de Gran Población se desconocen los proyectos que tendrían que modernizar la gestión y la descentralización acercando ésta a los ciudadanos con la creación de los seis distritos y con la dotación de presupuestos propios en cada uno de ellos, con lo que las palabras tan entusiastas del Alcalde el día de su aprobación, se han vuelto a quedar como promesas sobre el papel.
A Gragera no le gusta que algunas personas como él dice, lo critiquen o hagan públicas sus denuncias. No está acostumbrado a ello o tiene una memoria muy frágil porque él en su anterior etapa como concejal en otro partido político denunciaba la falta de diálogo y la necesidad de la regeneración en la política. En este año que acabó no le gustó que se denunciara y explicara la discriminación y desigualdad que el #Basurazo está ocasionando a los ciudadanos y la prueba son los más de 8.000 recursos registrados, o lo de la la situación de la red de saneamiento de los barrios y en concreto del barrio de las 800 Viviendas. Como no le ha gustado el que las Asociaciones de Vecinos hayamos denunciado la falta de recursos y la necesidad de la participación de la sociedad civil. Tampoco le ha gustado que se hayan denunciado la plantación de árboles en cinco calles de la ciudad en pleno mes de julio a 40 grados. Y ha salido como un miura cuando se denunció que las 2/3 parte de los árboles plantados en una calle los tuvieron que cortar o arrancar porque su imagen era penosa al plantarse secos, que no enfermos. Por cierto, después de dos meses del atentado ambiental siguen sin ser replantados los de Godofredo Ortega y Muñoz, como también los 18 que hay secos en la calle Don Benito, por el Cerro del Viento. Escuchar a los vecinos es no sólo saludable, sino políticamente necesario siempre. Y escuchar también es recibir críticas porque ésta forma parte de la responsabilidad y de la gestión en la política. Y aquellos que no la aceptan o no la escuchan, cada día se alejan más de la realidad y de lo que todo servidor público debería cumplir.
El Badajoz que mira al futuro debería reflexionar y pensar si queremos dejar de ser una ciudad de paso para pasar a ser la ciudad de referencia que nos corresponde. Y habría que ponerse delante del espejo y planificar ese escenario para que nuestra oportunidad llegara a ser realidad. Hay que ponerse a mirar de una vez por todas en ese inmenso patrimonio cultural y monumental invirtiendo en su conservación y mantenimiento para ser una fuente que generara sinergias para todo el corazón de la ciudad. Hay que planificar las próximas décadas para que el crecimiento poblacional y de expansión de la ciudad sea generador de posibilidades económicas para las nuevas generaciones. Y mirar al Badajoz del futuro es pensar en construir una ciudad que con su área metropolitana alcanza los 200.000 habitantes donde la igualdad y la sostenibilidad entre los ciudadanos y los barrios de la ciudad en cuanto a la dotación de infraestructuras sociales debería ser una de sus prioridades, porque cuando una ciudad se construye y se planifica pensando en los ciudadanos, las decisiones políticas siempre se asumen y se desarrollan razonablemente mucho mejor.
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