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miércoles, 25 de febrero de 2026

El despertar unos ideales....

Hace unos días asistí a la presentación de "El Graduado", el Mensuario del Instituto Zurbarán de la ciudad de Badajoz. Una revista editada por un grupo de jóvenes inquietos en los años en que estaban finalizando una etapa educativa. Un documento muy interesante propio de una determinada época y que viene a reflejar las inquietudes de un grupo de jóvenes y también la mirada con la facilidad de algunos profesores de aquellos años. Tuve la oportunidad de recoger un ejemplar y estoy adentrándome en sus primeras páginas que vienen a confirmar las palabras que se pronunciaron en su presentación. Satisfacer inquietudes para proyectarlas a los demás. Una definición que ayuda a pensar y reflexionar. Mucho más en aquellos años, porque estamos hablando de los años 1971-72.  Una tribuna pública en palabras de Lorenzo Blanco, uno de los impulsores de esta obra que nos ilustra y nos puede enriquecer para conocer una parte de la historia que de no ser recuperada, se llegaría a perder para siempre. Puede que haya gente que ese título le recuerde a una película titulada El Graduado. Una película con la banda sonora de Simon y Garfunkel y el papel protagonista de Dustin Hoffman, uno de los mejores actores que ha dado el cine. Una de mis primeras películas en aquellos primeros años de mi juventud que me llamó mucho la atención. He querido relacionar de alguna forma ese papel en la película con las inquietudes de lo que representaron aquellos años en el despertar de una sociedad. Desde aquí animo a ver la película y que desde el silencio y el situarse en aquellos años cada cual desafíe en su interior los ideales y la moral de aquella generación. 

Estos últimos días de febrero y siempre que el Carnaval aparece por estas fechas, la ciudad de Badajoz se convulsiona. Se convierte en otra ciudad. Podría decirse que desde el día que se acaba como hemos dicho en ocasiones, ya se está pensando en el próximo, pero es cierto que la ciudad vive y siente su Fiesta como nadie. Creo que hasta a aquellos que no le gusta, se terminan enganchando. El Carnaval es por definición, la Fiesta del pueblo. Pocas fiestas adquieren esa dimensión, al menos en Badajoz. Miles de personas pensando y trabajando durante todo el año para unos días que les merecen la pena. Pensar en el diseño e investigar. Gorros maravillosos. Empezar los bocetos para ir perfilando el traje. Decidir el borrador y dar vueltas hasta el final. Llegar los ensayos de los bailes, ritmos y sonidos. Pensar, reflexionar y decidir. Fechas, ensayos y más ensayos. Gastos y horas de trabajo. Coste de todo ello y horas de trabajo individual y colectivo. Días de estrés y desenfreno. Organización y desorganización. Desfile y protagonismo en la calle. Grandeza y espectacularidad. Polémica y más, porque no hay Carnaval sin polémica y no sólo por las coplillas de las Murgas. Polémica, porque desde el Ayuntamiento creo que no hay humildad y eso genera disgustos con cabreos, y los ha habido en casi todos los colectivos que dedican su esfuerzo y tiempo a que la Fiesta tenga contenido y calidad. Porque el querer que una Fiesta como esta salga bien, es lo suyo, pero querer que salga bien sin contar y escuchar a quien hace grande la Fiesta está condenada a la polémica, porque las cifras y los números en este caso engañan Sr. Concejal. 

Habrá quien cuando haya llegado hasta aquí pueda pensar que entre el Mensuario, El Graduado y el Carnaval hay poco de relación. El Mensuario es historia de la ciudad que ayuda a crecer y conocer unos años de inquietudes en la juventud. Una profundización en un despertar de unos ideales. El Graduado fue una de las películas que despertó la rebeldía de un joven que recibe una doble graduación, la de su carrera y la de la seducción, mientras reflexiona sobre su futuro y la vida en aquellos años. El Carnaval porque debemos reflexionar sobre una nueva dimensión de la Fiesta para que gane en calidad y podamos convertir a nuestra ciudad en la referencia por su grandeza, que es la enorme participación de la ciudadanía, lo que lo hace verdaderamente único. Y la relación entre el trío es que siempre las ideas tienen que ser el fruto de la participación y la reivindicación, de la búsqueda de lo que está oculto. Porque el interés del despertar unos ideales para descubrir inquietudes, siempre debe ser una motivación en nuestro río de la vida....y no es una cuestión de números, porque se trata de personas.

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