Como bien podría escribirse, todas las ciudades tienen un corazón que es su parte más emblemática. Una puerta, una plaza, un monumento, un puente, una calle, unas piedras o un espacio que cuando se creó posiblemente nunca se pensó que sería una señal que identificaría el nacimiento de una ciudad o uno de sus emblemas. Una puerta posiblemente por la que se accedía al interior de un recinto amurallado. Un espacio intramuros por el que la ciudad inicia un desarrollo y conservación al mismo tiempo. Un espacio donde todo el mundo reconoce su singularidad con su majestuosidad. Podría ser la Puerta de Palmas en el caso de Badajoz. Una seña de identidad de nuestra ciudad, uno de sus monumentos más representativos y que mira al rio queriendo emplazar a todos los pacenses a que nos reflejemos en nuestros monumentos.
Suelo pasear por las calles de nuestro Casco Antiguo. A veces me paro un ratito en el "museo" del amigo Vidarte y charlamos. Un día se acercaron dos vecinas que tienen comercios con mucha antigüedad. Y hablamos de lo que sentían y sufrían. Los tiempos han cambiado tanto que antes era un hervidero de personas diariamente y hoy nos encontramos que pronto no las veremos, porque como esto no cambie no habrá motivo para que siga acudiendo la gente. Casas con fachadas que muestran lo que un día fueron y vivieron. Siempre hay algún detalle que se escapa si no nos detenemos, porque el pasear por esas calles que guardan tanta historia, te hace preguntarte que hay que proponer cambios para que nuestro Casco Antiguo vuelva a tener afluencia de gente. Hay mucho negocio histórico cerrado y otros que están dando las últimas campanadas, otros llenos de antigüedades en su día han ido desapareciendo y nos encontramos calles por donde pronto no pasearán ni ciudadanos.
Es necesario pararse, reflexionar y pensar en cambiar el paso, porque si no lo hacemos lo vamos a lamentar. Es necesario sentarse en una mesa de verdad donde tienen que estar actores como el Ayuntamiento, colectivos sociales, empresariales, vecinales y otros que vienen clamando por la recuperación de nuestro Casco Antiguo. Es necesario cambiar e innovar para recuperar esta parte de la ciudad. Otras ciudades lo han reconvertido y han formalizado alianzas económicas, institucionales, gastronómicas y sociales, y han conseguido con voluntad política que su Casco Antiguo vuelva a recuperar vida. Ciudades con barrios muy parecidos al nuestro como León, Zaragoza, Zamora o Logroño por mencionar algunas ciudades y hay más, han sabido evolucionar y atraer vida desde una perspectiva integral, de respeto a la cultura y al patrimonio, como también respetando a la ciudadanía. Han conseguido volver a recuperar esencias basadas en las oportunidades culturales, patrimoniales, históricas y gastronómicas consiguiendo que su Casco Antiguo sea un espacio recuperado y lleno de ciudadanos y ciudadanas.
Badajoz es una ciudad de puertas abiertas, pero que necesita abrirse al futuro que hoy ha cambiado. Nuestra ciudad monumentalmente tiene que ser un eje de desarrollo porque la historia es hoy un argumento de primer nivel. Los ciudadanos queremos saber nuestros orígenes y Badajoz tiene un origen que hay que conocer y profundizar cultural y turísticamente para convertirse en un circuito que genere posibilidades de crecimiento, junto al rico patrimonio monumental del recinto amurallado y del conjunto de baluartes que enriquecen y que contiene nuestra ciudad. Pero necesitamos que esas calles emblemáticas que forman parte del corazón de la ciudad vuelvan a recuperar vida y vuelvan a sentir esos pasos de la ciudadanía. Otras ciudades lo han conseguido manteniendo su atractivo cultural e historia haciéndolo compatible con un cambio y evolución hacia nuevas fórmulas de desarrollo desde la perspectiva integral a la que antes me refería, pero para ello hace falta liderazgo y voluntad política, empezando por la primera autoridad de la ciudad.
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