El río de la vida es el camino por donde cada día nos encontramos lo que vivimos, sentimos y compartimos. Me gusta decir que queda lo escrito y vivido, lo demás no queda. Vivir y sentir. Compartir y convivir. Todos y todas nos encontramos con el camino que de una u otra forma nos hace llenar el espacio de experiencias de las que aprendemos. Por eso hay días que escribimos en nuestra historia y que no se olvidan. En esta última semana he podido sentirlo acompañado de muchos amigos y amigas que quisieron compartir la presentación del tercer volumen de este Puente de Alconétar. Cuando lo inicié en 2011 nunca pensé que llegaría a cruzarlo tantas veces y se acaban de cumplir 15 años. Más de 210.000 visitas y más de 676 entradas que de forma semanal ha propuesto que pensemos y reflexionemos desde una actitud crítica. Desde que se presentaron los dos primeros volúmenes las visitas se han duplicado y hoy sigo paseando por ese río que cada día vive más la mirada de los ciudadanos y que por fin ha dejado de vivir de espaldas a el pulmón de la ciudad.
En un lugar mágico y con mucha historia. El nombre ya lo dice todo CentroVivo. Un espacio al que la cultura le tiene que agradecer que tenga una agenda dinámica y completa por la cantidad de actividades que diariamente mantiene. Una iniciativa que debería reconocerse a la Diputación Provincial de Badajoz porque ha sabido darle un contenido que enriquece a la ciudad culturalmente. Por esta razón quería dar al libro la presentación en un espacio singular recuperado. Porque creo que tiene afinidad con lo que muchas veces pretendo desde el blog. Reconocer que lo público debe ser una preocupación para pensar en lo de todos. Posiblemente el antiguo hospital de San Sebastián después de las vueltas y propuestas que tuvo, no pudo encontrar mejor razón para su existencia porque la cultura y todo lo que en él se organiza y se desarrolla consigue curar y hacer que Badajoz tenga un nombre culturalmente.
El 14 de abril de 2026 será recordado en mi río de la vida para siempre, como así sucede con lo que pasó hace 95 años que quedará para la historia de nuestro país. Cuando inicié el blog me preguntaba muchas cosas y me respondía en silencio. Encontré en el blog y hoy sigo, mis ganas de seguir comprometido y de estar con un compromiso militante para seguir reivindicando con la palabra, porque hay que dar valor a la coherencia para que la palabra deje de estar en el espacio del silencio. Y la reivindico para no dejarnos llevar por la indiferencia, el egoísmo y el individualismo. Como un puente del compromiso, porque soy un firme convencido de la participación de la sociedad civil. De la necesidad de que la cultura de la participación sea entendida, aunque soy consciente de que ésta en muchas ocasiones no es entendida porque quien tiene el poder se muestra receloso o no quiere compartirla. Y creo que es un error, porque soy un convencido de que cuando las políticas son compartidas con la sociedad, se entienden siempre razonablemente mejor.
En estos últimos tiempos mi blog ha experimentado cambios. Como todo en la vida. Más pegado a lo cotidiano, a lo que veo, escucho, pienso y reflexiono. Sobre todo de la calle y de nuestra ciudad, claro. Lo cotidiano es lo más cercano a la ciudadanía. Porque la política se refleja y se vive en la vida diaria, reconociendo el espacio público como un lugar para la acción ciudadana. Y en ese espacio me vengo moviendo, hablando y conociendo en estos últimos años. Puente de Alconétar es un espacio donde al cruzarlo puedes encontrar respuestas desde el respeto. Siempre me lo propuse así. Es un espacio de reflexión donde los nuevos tiempos sirven para aprender del río de la vida, que es la mejor manera de aprender y de vivir desde la experiencia. Para mi es una de las experiencias que más me ha aportado a lo largo de estos años, porque me hace reafirmarme y pensar para reforzar mi compromiso y ello para mi tiene mucho valor, porque sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada. El 14 de abril ya es un día para el interior del Puente y para mi es un día que me hizo volver a reencontrarme con las emociones compartiendo con muchos amigos y amigas. Gracias por estar.
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