Durante esta semana se han cumplido 29 años de la tragedia que marcó a toda Extremadura. La riada de Badajoz. Han pasado casi tres décadas y los recuerdos siguen en el interior de muchas personas que vivieron y sufrieron muy de cerca aquellos momentos y también en toda la ciudad que se acostó escuchando el sonido del agua y se levantó sin saber muy bien hasta dónde habían llegado las consecuencias, que aquella noche del 5 al 6 de noviembre de 1997 provocó la muerte de 22 personas en la ciudad. Una tragedia como aquella no se olvida y cada año hay algún recuerdo de lo sucedido entre los más afectados. Es cierto que cada año que pasa se va quedando algo menos, pero para los vecinos y vecinas que lo sufrieron entre sus familias queda siempre y se recordará toda la vida.
Paso con frecuencia por la zona y siempre observo lo prometido y que está pendiente de hacerse realidad, porque van 29 años y al igual que aquellos recuerdos no se olvidan, las promesas incumplidas tampoco. Cada promesa incumplida es como un recuerdo que se acumula. Y observando lo que queda es como si la maquinaria administrativa o la burocracia ralentizara los procesos, pero es que son tres décadas y cuesta trabajo entender el porqué no se ha actuado en lo pendiente en todos estos años. Me decían hace unos días que quizás es que sólo nos acordamos de la situación del barrio y en concreto de la zona cuando se cumple el aniversario de lo sucedido y puede que sea así, y que ello forme parte de ese incomprendido espacio del olvido cuando van pasando los años.
Porque quedan pendiente casas, solares y terrenos por adquirir por el Ayuntamiento que están dentro de la zona de exclusión y que después de esos 29 años cuesta de entender que todo sea culpa de la maquinaria administrativa o de las limitaciones presupuestarias que alega el Alcalde de Badajoz. Y es cierto que se estará avanzando, pero observamos la zona y la pregunta cabe hacérsela, porque es que son muchos años y la fotografía de la realidad de las promesas incumplidas permanece, y esta es una fotografía que cuesta entender y cada vez es más difícil justificarla. Y no es algo que sólo nos pase a los que vivimos en Badajoz o paseamos por la zona, porque la realidad de lo comprometido y que se encuentra pendiente se ve desde lejos y no es la mejor imagen de la entrada de una ciudad.
Coincidiendo con las fechas se han tratado de justificar por el Alcalde inversiones en el barrio que nada tienen que ver con las promesas que están pendientes desde la riada. Hablar del inicio de las obras del Paseo de la Radio después de llevar cuatro años comprometidas y presupuestadas o hablar ahora de la construcción del campo de fútbol del Cerro de Reyes o del inicio de construcción de los vestuarios del campo que han pasado por hasta tres procesos de licitación y que están pendientes desde el año 2021 es querer justificarse ante las próximas elecciones municipales. Me decía un amigo hace unos días que lo que se recuerda es lo último que se hace, y es hasta posible que esa sea la estrategia seguida por el Alcalde de Badajoz que de la noche a la mañana están aprobándose créditos extraordinarios y suplementos de créditos para actuaciones e inversiones en la ciudad...., voy a estar de acuerdo: todos los años tenía que haber elecciones!!!
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