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domingo, 10 de diciembre de 2017

Onfaloscopia...

Estaba viendo el pasado debate de presupuestos en la Asamblea de Extremadura y me pareció escuchar una palabra cuyo significado me sonó raro. Una palabra que me llamó la atención y que rápidamente quise conocer su significado. Se trata de la palabra onfaloscopia. Tiene afinidad con la relación de aquellos que se satisfacen en la contemplación del propio ombligo. En esta última semana se ha hecho con un hueco en el escenario de la política y uno de nuestros representantes ha insistido en esa pasión demostrando entre otras cosas, no saber perder. Lo llegó a llamar el teatro de la política, donde él debería sentirse como el único actor en el escenario.
Hablamos del ego de los políticos, un fenómeno que cuando se expresa supera al ego de los escritores, de los periodistas, de los empresarios y de todo aquel que se supera a sí mismo, pero que es en el campo de la política donde adquiere mayor notoriedad o en el que mayormente se repara por aquello del erotismo del poder de la cosa pública. Los políticos, suelen exhibir sin pudor el ego del que creen estar dotados. Podría decirse que se gustan. Si me permiten el ejemplo, es aquel torero que es capaz de estar toreando hasta sin estar en el albero. No necesita a nadie, se basta por sí solo. Luego eso sí, las palmas de los palmeros ayudan y este es un ejemplo que en política se suele dar con frecuencia. Es una exhibición egocéntrica la que se produce en ese momento. Un momento que tiene sus inconvenientes por aquello de pensar y creer que se tiene la razón y que nadie lo hace o lo dice mejor y lo que es peor aún, si se tiene una corte que sólo saben hacer eso: aplaudir.
El debate de la enmienda a la totalidad de los presupuestos puso en evidencia a todo un personaje de la política. Enumeraba los argumentos de la enmienda y parecía estar poseído de la verdad absoluta. Tal era el nivel de pasión que puso en su defensa que estaba protagonizando ser un digno representante de su propia contemplación, de ese mirarse el ombligo y sentirse el centro permanente de atención.
Insistía Monago en que todo había sido puro teatro, que habían tenido entretenido a todos con la negociación de los presupuestos. Teatro, puro teatro...no remueva tanto los papeles y mire a la cara señora Consejera!!!. Qué cosas tiene la política, qué cosas tiene sentirse el centro de la atención...qué cosas se dicen cuando se está en la oposición!!!
La política no es un teatro ni una obra que se represente como tal. La política la podemos convertir en una obra de teatro cuando nos empeñamos en banalizarla. En restarle el enorme recurso y poder que representa para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Hacer política es trabajar por los demás...así de fácil y complejo al mismo tiempo. No debería de olvidarse que sencillamente se trata de mejorar y de hacer más fácil la vida a los demás y si puede ser, sin teatro mucho mejor. Pero para ello, hay que mirarse menos el propio ombligo...o también posiblemente podría decirse, ser menos onfaloscópico!!.

domingo, 3 de diciembre de 2017

"Posverdad"

Un artículo publicado hace unos días en un periódico informaba que dos grandes compañías eléctricas reclaman más de 600 millones de € a Extremadura por la ecotasa de Almaraz. El artículo ha conseguido tener un eco mediático superior al que se le debería suponer y ha sucedido que no nos hemos preguntado si era cierta la noticia o no, sino que inmediatamente se le ha dado un crédito por algunos que ha provocado un debate en el que ya no se cuestionaba la veracidad de lo publicado. Esto lamentablemente suele suceder en muchas ocasiones y las redes sociales son el principal foco mediático de ello.
He seguido con perplejidad como ese titular del periódico se convertía en el último pleno de la Asamblea en uno de los temas de debate y además tomaba más protagonismo al haberle dado dos de los cuatro grupos parlamentarios una importancia al menos en estos momentos totalmente injustificada. No existe pronunciamiento de ningún tribunal que haya notificado lo que el periódico consideraba como un hecho ya, y como hablaba con un compañero durante el debate, es increíble  que una noticia sin contrastar ni ofrecer al menos hoy ninguna garantía de certeza, sea un argumento que ocupe el tiempo de sus señorías y además consiga un ruido que genera un eco que provoca daño al conjunto de la Comunidad.
Con la aparición de internet y en consecuencia del nacimiento de las redes sociales, éstas se han convertido en plataformas de generación de contenido de todo tipo. Algunas de estas redes sociales son los medios en los que se publican el mayor número de contenido viral, tanto de eventos de actualidad como de noticias o vídeos curiosos que logran atraer la atención de millones de seguidores y que generan en muchas ocasiones un debate sin ningún tipo de objetividad. Casi se podría decir que coincide con la definición de la que fue declarada palabra del año en 2016: "posverdad"...según Wikipedia " situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales".
Y en todo este mundo virtual que se muestra incontrolable, parece claro que ser veraces y tener seriedad se ha convertido en un ejercicio imprescindible para mantener la credibilidad ante los ciudadanos, porque el tiempo siempre termina demostrando que las apariencias nunca llegan a ser más importantes que la propia verdad, aunque bien es cierto que el daño se hace y después cuesta mucho de reparar.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Una realidad que nos golpea...

Durante estos días se celebran actos y manifestaciones contra la violencia de género. Es uno de los principales problemas que existen en nuestro país y desgraciadamente la cifras de muertes y de violencia hacia la mujer son tremendas e impactantes. Es un problema que adquiere una mayor sensibilidad cada día, pero que sigue requiriendo que ésta preocupación y sensibilidad sea permanente, es decir que lo tenemos que tener presente cada día. Es un problema que todos los gobiernos, partidos, instituciones y asociaciones priorizan sobre el papel, pero que necesita de una mayor capacidad de acción y por tanto de actuación, requiriendo de esas dosis de cada vez mayor implicación de todos y todas. 
Podríamos decir como se ha dicho por parte de muchos colectivos de mujeres, que esto no puede ser problema de un día señalado en el calendario, sino que es un acto que cada día hay que marcar mientras se siga produciendo esa violencia, porque la violencia con sus distintas formas se da cada día y nos afecta a todos y todas.
Reivindicamos con un grito en el hondo pesar de un clamor contra la violencia de género. Un grito de indignación y repulsa cada día que sucede una muerte. Un día que  nos sensibiliza y nos da una bofetada de realidad.  Hacemos protagonista de ese día a la sociedad que sigue y hasta qué punto no seguimos haciendo, que dicho día sea el protagonista una vez al año cuando celebramos el acto del día internacional contra la violencia de género y seguimos preguntándonos si debemos seguir dejando que siga siendo una fecha marcada, una fecha señalada, una fecha maldita para recordar. 
Somos un reflejo de lo que es la sociedad, de lo que ocurre cada día y este problema seguirá mientras sigamos teniendo que recordar que se produce una muerte en cualquier lugar y dentro de las distintas formas en que se representa la violencia hacia la mujer, y continuará siendo un problema mientras no lo situemos dentro de las prioridades y preocupaciones de la sociedad.
A veces nos cuestionamos si son necesarias campañas de sensibilización y actos de repulsa en forma de manifestaciones, jornadas o actos diversos sobre este u otro problema. No tengo ninguna duda de que en este caso son absolutamente necesarias campañas que evidencien y muestren la realidad de esta lacra.
Una realidad triste que tiene nombres y que cada vez que golpea nos deja un poco más indefensos y nos muestra más débiles a todos, alejándonos de ese mundo donde deberíamos ser socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres...

domingo, 19 de noviembre de 2017

Se llama Mercedes, es extremeña.

Los extremeños tenemos unas características que nos identifican, que nos reconocen y que nos hacen ser conocidos. Somos gente sencilla y humildes, somos buena gente que caemos bien a todo el mundo, bien sea por nuestras formas de ser, por nuestra generosidad, y entre otras cosas porque semos asina como dijo Luis Chamizo.
El día 18 de noviembre hemos tenido oportunidad de demostrar todo ésto una vez más. Esta vez ha sido en Madrid. Hemos hecho lo que sólo hoy en día somos capaces de hacer los extremeños. Llenar la capital de nuestro país de autobuses. Extremadura ha sabido interiorizar un problema y lo ha hecho suyo. Sin colores políticos. Sólo con el calor de la gente y con su esfuerzo.
Es seguro que habrá muchas anécdotas e historias de este día. Es posible que cada uno de los que allí estuvimos podamos contar una. Había que madrugar y ante el posible lío de los autobuses, era mejor llegar a Madrid temprano y coger sitio, porque se esperaba mucha gente y se cumplió. Una hora antes de que según las previsiones empezara, la plaza de España ya estaba llena de extremeños. Al principio hacía frío, después calor y también el calor de la gente, mucha gente. Es igual lo que las cifras digan, los que allí estuvimos sabemos que Extremadura estaba allí y que éramos miles.
Y entre esos miles, allí conocí a Mercedes. Tiene 85 años y es de Serradilla. Se tuvo que ir a Madrid en el año 1963 y vive en el barrio de Aluche. Se había levantado a las 8 de la mañana porque quería estar cerca y coger buen sitio. Yo tenía como respaldo una farola. La quise compartir con ella para que se apoyara la espalda de vez en cuando. La hierba y la humedad hacía que los pies se quedaran helados, pero había que moverse bien ondeando la bandera o cantando el himno de Extremadura. Cómo cantaba, se lo sabía todo y muchas canciones que unas extremeñas de Villanueva cantaban también. Su fuerza era contagiosa. A su lado estaba otra extremeña de Casatejada, igualmente como ella. Las dos sentían y se emocionaban de vez en cuando cuando se entonaba nuestro himno.
Se acabó el acto y había que buscar algún sitio para comer. En un semáforo preguntamos a un matrimonio ya jubilados. Conocían toda Extremadura, de norte a sur. Nos dijeron que teníamos razón, que no se puede seguir perjudicando a una región tan bonita. El tren es muy necesario y lo que están haciendo con ustedes todos los Gobiernos es muy injusto. 
Hace unos días comentaba sobre el sentido de la pertenencia. Ayer en el viaje de ida y vuelta conversábamos sobre ello. Algún día se hablará de un 18 de noviembre de 2017 como una fecha donde la expresión de la contundencia de los versos de Chamizo se reprodujo en el verso de una frase. Una frase que se convirtió en un clamor de Extremadura asumiendo su historia, haciendo suyo el argumento de la unidad para reclamar lo que durante tantos años se nos había negado...
Me lo decía Mercedes...no tuvimos otra oportunidad que marcharnos, pero seguimos sintiendo a nuestra tierra, la queremos...porque semos asina.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Sentido de pertenencia...

Escribo esta entrada a pocos días de que miles de extremeños y extremeñas nos concentremos en Madrid. Será un día que quedará marcado en la historia de muchos de los que allí estemos, pero sin duda alguna, será una fecha de la que se hablará en Extremadura durante muchos años. Será un día distinto porque son contadas las veces de las que se habla de los extremeños como un pueblo reivindicativo y que unido es capaz de movilizarse por lo que considera suyo y que se nos debe.
El tren me trae recuerdos de la infancia, de mi familia ferroviaria. Mi abuelo me contaba siempre anécdotas de su etapa de trabajador ferroviario. Un día me contó que en un viaje desde Madrid a la estación de Rio Tajo se despertó en la frontera portuguesa. Es lo que tenía el sonido de los ritmos y los tiempos de los trenes de entonces. Te quedabas dormido y no te despertabas. Y es que un viaje en tren te permitía ese tiempo de la tranquilidad, del disfrute y te hacía recordar un tiempo de la infancia. Quién no ha disfrutado de un viaje en tren. Quizás es por mi pasado y la herencia ferroviaria por lo que me ha gustado siempre viajar en tren. Muchos miles de kilómetros en mi juventud con el kilométrico (carné). Tiempos de juventud, de sueños, de libertad, de sentimientos y rebeldía.
Durante estos últimos días con mayor intensidad se está hablando de la concentración de extremeños el día 18-N en Madrid. Vídeos, artículos, reportajes, reuniones, proclamas, cartas y un montón de capítulos más recorren las redes sociales y son innumerables las adhesiones que reivindican un #trendignoYa. Una concentración que como dice el Presidente Vara... no va contra nadie, esto va a favor de Extremadura, pensando en Extremadura, sintiendo a Extremadura.
Puede que se esté revolviendo algo en la conciencia colectiva de los extremeños. Puede que el viaje de este acto por el tren no sea sólo un día en el que nos concentraremos por lo que hemos interiorizado como que debemos hacerlo. Puede que el sentido de la pertenencia nos esté poseyendo para ser más reivindicativos hacia nosotros mismos. Puede que ese sentido de la pertenencia vuelva a ser importante en nuestras vidas como lo fue un día. Puede que se nos despierte la conciencia y nos lleve a creer, cuidar y defender las cosas que nos pertenecen, las cosas que nos deben.
El día 18 estaremos en Madrid y nuestra bandera verde, blanca y negra será un clamor. El clamor de un despertar ciudadano y de dar sentido y valor a la pertenencia, aportando nuestro granito de arena a una causa digna dando una respuesta colectiva en donde no hay protagonismo político, porque la ciudadanía ha interiorizado que la mejor causa y la mayor defensa es la de la conciencia colectiva.
El 18-N tenemos una cita con nuestra historia...No dejemos que este tren pase sin subirnos a él.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Una fotografía...

Si hacemos el ejercicio de buscar y encontramos una foto dentro de nuestros recuerdos de cuando éramos pequeños nos sentaremos y miraremos hacia atrás. Nos encontraremos con nuestra memoria y a partir de ahí es casi seguro que comenzaremos a ver cómo recorríamos a diario nuestra vida, esos primeros años, esos primeros amigos, los primeros profesores y es posible que hasta ese primer guiño a aquella chica o chico . Es seguro que nos detendremos y trataremos de encontrar en esos primeros años los primeros pasos no de cuando aprendimos a andar, que también, sino de cuando quisimos andar por nosotros mismos. Hoy todo esto ya no es igual. Esas primeras fotos no han cambiado porque siguen provocando esa mirada hacia esos primeros años, pero sí ha cambiado el lugar donde se ubican, donde se exponen y sobre todo han cambiado los riesgos incontrolados a los que nos estamos exponiendo cuando publicamos y por tanto ha dejado de ser personal para ser un producto.
Se ha producido un gran cambio en todos estos años. Ese cambio lo ha producido internet y dentro de esta ventana que nos acerca el mundo a un solo toque, lo que lo ha cambiado, han sido las redes sociales. Una foto debería ser posiblemente uno de los espacios más privados de una persona y sin embargo cuando la subimos y publicamos en las redes sociales pasa a convertirse en el lugar más visitado, el más seguido dentro del espacio que cada uno tenemos en la red. Escuchaba en un programa de los peligros que tiene la red. A veces no nos damos cuenta de que cada día estamos más controlados y caemos en la provocación de la visibilidad y de lo que ello conlleva. Podría decirse que convertimos a Google como protagonista del control a través de nuestras publicaciones y fotografías.
Las entidades bancarias nos venden las excelencias de las tarjetas y los móviles permiten que podamos compatibilizar varias funciones. En la publicidad nos dicen que elegimos cómo, cuándo y dónde queremos relacionarnos con la entidad para resolver las gestiones del día a día. Llegar donde no ha llegado nadie, nos dicen. Y es posible que llegaremos, pero a qué precio.
Iniciaba mi entrada hablando de lo personal que es una fotografía y termino escribiendo de lo público que nos hemos convertido, porque realmente estamos convirtiéndonos en un producto. Un producto que cada día al aceptar más cookies y sin darnos cuenta, estamos aceptando que ese espacio deje de ser algo privado para ser cada día más público y es que quizás estemos en la era de estar pensando tanto en cómo  nos ven los demás y en los "me gusta" que no pongamos en valor nuestra privacidad.

domingo, 29 de octubre de 2017

Los ciudadanos, siempre...

Este mes de Octubre de 2017 pasará a la historia de nuestro país. Se hablará durante mucho tiempo de los momentos que estamos viviendo. Momentos convulsos y llenos de incertidumbres políticas, sociales, económicas. Momentos de un proceso de cambio que ya no tendrá vuelta atrás. 
Estamos en un tiempo de una fuerte división ciudadana, pero venimos observando cómo una gran parte de la sociedad civil catalana que antes no había tenido protagonismo, lo quiere recuperar. Mejor dicho, creo que lo ha recuperado. Han sentido y también han interiorizado que quieren ser protagonistas, que no quieren que nadie les cuente ni les escriba la historia. Quieren ser protagonistas y por tanto quieren escribir su propia historia porque se han hecho presentes en la vida pública.
Siempre todos los cambios sociales han sido producto de un cambio provocado por la ciudadanía. Por la sociedad civil. Cuando los ciudadanos toman las calles y se muestran sin tapujos y toman como algo suyo, como una pertenencia que les provoca y les hace ser depositarios de su destino, el cambio se convierte en una más que segura realidad. 
Creo que hay un cambio en los catalanes. En todos. En los que se sienten catalanes y al mismo tiempo españoles. No había sucedido antes. Ya nadie podrá volver a hablar en nombre del pueblo catalán, como si este solo tuviera una opinión. Creo que este es uno de los grandes cambios que está provocando todo este llamado "proces".
Los ciudadanos hemos asistido en estos días al desprestigio de la cosa pública. Los errores de unos y de otros y sus posiciones han hecho que la sociedad tome la palabra. Hay que conseguir que la palabra sea el argumento para encontrar la razón. Como se suele decir, la fuerza de la razón y no la razón de la fuerza. Todo este proceso de cambios viene producido por situaciones de frustración y por ello, las actitudes de los ciudadanos hacia el sistema político se han vuelto notablemente más críticas. Hoy los ciudadanos esperamos que todo este proceso sea visto como una oportunidad para que se recupere la sensatez. Para que nuestra historia reciente se pueda seguir escribiendo con una mirada limpia, sin sectarismos, sin nacionalismos y sin rencor. 
He vuelto a releer algunas de las conversaciones de Hessel y recuerdo..."os corresponde a vosotros, amigos de España, ciudadanos de todas las partes, a cada uno individualmente, y a todos colectivamente, encontrar las pistas a través de las cuales la "internacional ciudadana" podrá dotar de vida este siglo. No para lograr el mejor de los mundos, sino un mundo viable". 
Los ciudadanos de Cataluña van a tener esa oportunidad de volver a encontrar la senda de la normalidad en pocas semanas. Desde el respeto y el afecto, desde la convivencia y todos juntos. De nuevo los ciudadanos, siempre los ciudadanos serán los que provoquen la vuelta a la legalidad y a la normalidad democrática.