A veces en nuestro río de la vida compartimos experiencias que nos demuestran que en la sencillez y la humildad nos encontramos una gran avenida de sentimientos. Siempre me ha gustado reencontrarme con aquello que puede parecer pequeño, pero que tiene o puede llegar a tener una gratitud enorme en el reconocimiento de los valores. Nos lo podemos encontrar en muchas de nuestras conversaciones y en las relaciones con las personas. Hay que abrir nuestro interior y seguro que nos encontramos con momentos en los que sólo hay que dejar que los sentimientos afloren. Porque cuando los sentimientos aparecen tienen una fuerza que nos ayudan a superarnos. Es la fuerza de la razón interior que nos hace imposible controlarlos y que además no hay porqué ocultarlos, ya que aquello que nace de la propia naturalidad la mejor fórmula es dejar que brote y no pararlo.
Hace unos días asistí a la presentación de un libro en Sagrajas. Un acto sencillo. Una sugerencia de mi amiga Antonia Márquez Anguita que ha escrito dos libros y me comentó la posibilidad de llevar la cultura a las Asociaciones de Vecinos. Me pareció una idea estupenda. Lo organizó la Asociación de Vecinos del pueblo porque entendemos que las Asociaciones podemos y debemos llevar este tipo de encuentros lo más cerca posible de la gente. Y puedo decir que resultó un éxito de participación y de asistencia. Y este tipo de actos en los que una mujer como Antonia escribe sus vivencias y las comparte, es lo que hace emotivo y grande el interior de las personas. El libro se titula ¿Sabes Mamá?. Lo recomiendo especialmente. Es un libro de confidencias y conversaciones desde el corazón. Vivencias con su madre a la que le hace las preguntas y las respuestas en ese espacio del interior que nos golpea en los adentros del alma. Gracias amiga Antonia por habernos dado la oportunidad de conocerte un poco más.
Siempre que tengo oportunidad propongo una reflexión. Y en este espacio que es una ventana abierta desde el respeto y la humildad lo suelo hacer semanalmente. No nos podemos aislar ni podemos mirar hacia otro lado con todo lo que nos está pasando. No podemos dejar que la indiferencia y la falta de compromiso nos invada y nos contamine. No podemos dejar que las injusticias nos sean indiferentes porque si la sociedad asume la falta de compromiso estaremos dejando que las decisiones sean tomadas por aquellos que están permanentemente mirando hacia otro lado, hacia su lado. Lo estamos comprobando con lo que sucede con las guerras y ese sinsentido de lo que es nuestro continente y su falta de decisión, porque "derrotados son aquellos que dejan de luchar y dejar de luchar, es dejar de soñar" (Pepe Mújica). Hace falta mucha, mucha más humanidad porque si dejamos que el mundo se siga mostrando tan inhumano, otros decidirán por nosotros y no será lo mismo.
Por eso como decía al principio, en nuestro río de la vida nos mostramos y nos sentimos fraternales con actos tan sencillos como el que describía hace unas líneas. Siempre tenemos que dar una oportunidad para reencontrarnos y poder compartir los sentimientos, con naturalidad. Porque con lo natural hay comprensión y no intención de otra cosa. En los próximos días tendremos oportunidad de profundizar y comprobar si los Socialistas por el proceso en que nos encontramos de primarias regionales, hemos aprendido del pasado reciente para intentar no perder el futuro. Quizás es que la falta de empatía o empatía falsa que provocan en algunos casos las redes nos está ocultando la necesidad que tenemos de más relaciones humanas y más madurez emocional. Hablaremos.
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