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lunes, 30 de diciembre de 2013

Adios al 2013.

Suele hacerse a final de cada mes de Diciembre, un pequeño resumen de lo que fue el año que se va y nos aventuramos a subirnos a uno nuevo deseando todo tipo de parabienes y buenas solicitudes: trabajo, salud, , felicidad, amistad, dinero y un largo etcétera de propuestas que nos disponemos a cumplir para el próximo.
Muchos se disponen a pedir tan solo seguir como están y otros a que las cosas cambien, porque el año que está a punto de finalizar, no fue lo bueno que se hubiera querido. Mejor no pedir mucho, pero al menos pedir que se cumpla lo más importante: la salud, sí tener salud.
Pasa el tiempo. Pasa un nuevo año y subimos a nuestro estado un ejercicio más. Dicen que se nota y que no es lo mismo. Pero lo mejor de todo es seguir disfrutando de ese ejercicio más. Poder seguir contándolo y con ello, seguir paseando por los caminos que uno quiere o puede, podría ser un deseo suficiente para seguir compartiéndolo en el próximo por éstas mismas fechas. Si es que se trata de hacer un balance y éste es simplemente ésto. Pero no es un balance cualquiera, es el balance de cada uno, que de una u otra forma todos nos hacemos. Y lo de cada uno, en éste mundo que entre todos estamos construyendo, no es poco.
Un año que termina y que acaba llevándose por delante muchas cosas. Unas que se van porque la propia naturaleza quiso que fuera así y otras por razones de otro tipo...que para qué entrar en ellas. Entre otras razones, lo hago periódicamente e incluso a veces a diario en éstas ventanas de la libertad que son las redes sociales.
Un año que se llevó muchas referencias de cada uno. Seguro que ha sido así. Una de las últimas, la de un líder mundial: Mandela, sobre el que escribía hace pocos días. Pero éste año se llevó en mi opinión a dos referencias, al menos para mi, que venían diciendo las cosas muy claras; los dos con más de 90 años, que entusiasmaron a toda una juventud y que consiguieron una gran movilización cívica y social: Hessel y Sampedro.
Decía Hessel en una de sus entrevistas que " trabajemos juntos para que las diferentes culturas puedan construir juntas un mundo armónico...porque ésto no es imposible" y Sampedro, acompañaba con ésta otra " tenemos el deber de vivir la vida...el deber de ser nosotros mismos lo más que podamos, cada uno de nosotros en compañía de los demás...porque solos, somos muy poca cosa"...
Pues esas son dos de mis referencias para el próximo...construir juntos un mundo con más igualdad y más armónico y vivir la vida en compañía de los demás.  


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