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sábado, 5 de septiembre de 2015

Náufragos e Insolidarios

En éstos días en que los dirigentes mundiales deberían dar una respuesta rápida, nos hemos vuelto a encontrar con la falta de respuesta. Una fotografía de un niño ha dado la vuelta al mundo y ha removido nuestras conciencias. Nos ha hecho reflexionar y pensar, hablar y decir algunas otras cosas. Qué fotografía. Qué realidad la que expresa. Las injusticias siempre se ceban con los más débiles. Y los más débiles son los niños.
Nada puede hacerse ya por evitarse lo que esa fotografía nos ha dicho, pero algo se debe mover en el mundo. Algo también se debe mover en nuestro interior. Ha habido muchos ejemplos de esas conciencias que se han despertado. La ciudadanía ha vuelto a mover a algunos dirigentes políticos mundiales a cambiar en algo sus primeras decisiones. Nos vuelven minutos de solidaridad y de ejemplaridad por los movimientos de los ciudadanos y la cada vez más exigente y al mismo tiempo influyente opinión de las redes sociales.
Nuestra historia como país nos permite recordarnos que nosotros mismos durante la Guerra Civil y la posterior dictadura sufrimos esas consecuencias y que hubo países y ciudadanos que acogieron a miles de españoles. Desde nuestra querida Extremadura hay infinidad de ejemplos en vías de escape hacia Portugal y desde España hacia otros países. Por no hablar de la emigración en búsqueda de trabajo y una vida mejor. En alguna ocasión hemos llegado a hablar de que más de un millón de extremeños se fueron buscando una mejor opción para su futuro.
Los conflictos como los que son noticias en éstos días siempre provocan violaciones de derechos humanos porque las personas no ven nada más que el camino de la escapada. De una huida en muchos casos hacia ninguna parte o hacia su desaparición. Pero siempre con la esperanza de poder encontrar un camino un poco mejor. 
En situaciones así, nos preguntamos para cuándo la instauración de un verdadero orden político social, con capacidad y competencias reconocidas, sin vetos de ningún país ni dirigentes, donde su único principio de actuación sea la democratización y el respeto de los derechos humanos. Si se sigue consintiendo la realidad del drama humano que nos ha expresado la fotografía del pequeño, estaremos asistiendo al verdadero y real naufragio de  toda una sociedad absolutamente insolidaria e incapacitada para dar respuestas.

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