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domingo, 11 de octubre de 2015

Retos solidarios.

Estaba disfrutando de la tarde por uno de los parajes que más me encantan de nuestra bella Extremadura (el impresionante Puente Romano de Alcántara) y dos mujeres me preguntaron por la zona donde llegaría un nadador. No supe contestarle. No había escuchado ni leído nada. Les pregunté y me dijeron que se trataba de Carlos Peña y que era un reto solidario: Carlos Peña y CEAFA, avanzando juntos por el Alzheimer, era el lema del reto.
Me propuse intentar verlo y comprobé que podría llegar al otro lado del muro, no en el Puente donde lo esperaban. Así se lo dije a ésta Asociación. Cogí el coche y le dije a mi suegro que me acompañaba: vamos a verlo, merecerá la pena y más porque se trata de un gesto enorme de solidaridad. Nos dijeron que faltaba como una media hora para que llegara. Había cierta preocupación entre los organizadores y su mujer. Cada vez llegaba más gente a la zona y la media hora se convirtió en dos horas y pico. Se hizo de noche y vimos cómo aparecían dos piraguas y tres barquitos y en el medio se veía una pequeña silueta que se movía entre dos luces. Venía nadando de espaldas. Había salido a las 8,30 de la mañana del viernes 9 cerca del Salto del Gitano por la zona de Monfragüe y eran las 20,30 del sábado 10. 36 horas nadando. 80 kilómetros sin salir del agua y avituallándose sobre la marcha. Lo vimos llegar y salir del agua. Salió sonriente pero muy agotado. Uno de los integrantes de la piragua que lo acompañó desde su salida llegó incluso más cansado que el mismo Carlos. La posición en la piragua quizás, y la falta de movimiento dentro de la misma. 
Carlos había cumplido un reto solidario y fue un gesto precioso. Todos los gestos de solidaridad son incalculables. Son esas pequeñas grandes cosas que te aporta un momento. Un momento que hace grande, muy grande el compromiso. Qué sería del mundo sin la solidaridad, la individual y la colectiva. La pura y sincera solidaridad del compromiso por una causa justa. Y que se visualicen éstos retos llenan de gratitud a la persona que lo lleva a cabo. Y a esas familias y personas que dan una parte de su tiempo y en muchas ocasiones su propia vida por hacer un poco más llevadera una enfermedad como el alzheimer.
La tarde noche se puso lluviosa. Era algo de lo que más temía Carlos cuando inició su reto. Pero un activista como él nos vino a demostrar con su gesto solidario la grandeza de un hecho. Como decía cuando empezó " Tengo muchas ganas de empezar, aunque va a ser muy duro pero creo estar capacitado y si no por lo menos hemos movido y sensibilizado sobre el Alzheimer".
Gracias Carlos.








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