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domingo, 8 de enero de 2017

Qué quieres que te cuente, que tú no sepas!!

Qué quieres que te cuente...Es la respuesta de una de las personas más queridas para mí. Mi padre. Él en su mundo, en esa parte de su cabeza o cerebro. Hoy estaba un tanto alterado por momentos. Me comentaba que ayer tuvo un día de mucha gente. Era el día de Reyes. He comido pasteles, me dijo.
Se encuentra en un proceso de pérdida de la conciencia, de la memoria?...de eso que se conoce como la enfermedad del "olvido".  Ese proceso que tiene la pérdida de la conciencia del tiempo y de la memoria, que podemos llamar de otra manera y entre otras, como dependiente. Ese proceso en que sin conocerse exactamente su origen hace que irremediablemente más hablemos del mismo, porque cada día hay más personas que lo sufren.

A pesar de esos altibajos, encuentra un momento de lucidez y me pregunta por mis hijas.
Ahora me habla de otro tiempo. El tiempo de su trabajo como ferroviario en la vía, en el cantón y sobre todo en el paso a nivel. Esas noches interminables en La Bazagona, en Casas de Millán, en Cañaveral...me habla de sus compañeros: Jesús el zapatero, Manolo el Vica, Gudiño...recuerda y me habla de una radio en la que escuchaba programas de noticias y cante flamenco. Canciones de entonces, de aquellos años en los que la música mayoritariamente era de ese estilo.
Cuando iba a pasar el tren, un poco antes había que bajar la barrera. De día había que levantar un banderín y de noche un farol. Era la forma en que el maquinista comprobaba que el paso a nivel estaba cerrado, controlado. Las garitas eran pequeñas. El espacio suficiente para una silla y poco más. Me cuenta que de un paso a nivel a otro se avisaban, por un teléfono me dice...en el paso a nivel teníamos mucha responsabilidad, en la vía te retirabas al pasar el tren, a cierta distancia por seguridad.
Me habla de sus "motos", de sus dos motocicletas: una Derbi y una Guzzi. La Guzzi era mejor, tenía más potencia. En la cesta me llevaba la comida para el día y cuando me daba tiempo al terminar la jornada me iba a coger espárragos y muchas veces, la cesta volvía llena.
Mientras me sigue contando su historia, le agarro la mano y le digo que me está encantando que me hable, que me gusta recordar con el esa parte de ese tiempo suyo. Es como revivir una parte suya, en esta ocasión la estoy viviendo con su relato pausado al que le dejo que respire y que despacio me empieza a hablar de las minas. Es como un recuerdo de su vida que yo lo escucho como si lo hubiera vivido con él. Me lo contaba cuando era pequeño y es por eso que ahora me parece un relato que tengo la sensación de haberlo vivido muy de cerca.
En los pasos a nivel el trabajo era de 8 o 12 horas. En la vía eran ocho horas. Estuve en algunos descarrilos de trenes por haberse salido algún vagón de la vía. De nuevo me habla de su trabajo y de los puentes sobre el río Tajo y el Almonte. Del túnel que atravesó muchas veces. Del puente en que la Ruta de la Plata es testimonio de su paso y al mismo tiempo del paso del tren. 
Durante la comida estaba frente a mi. Me miraba mientras mi hermana le daba de comer. Me miraba y me decía que comiera. Estaba mas ocupado en que yo comiera que en abrir su boca para comer. Son esos momentos. Momentos que miras y observas unos ojos que no dejan de mirarte. Preocupado en su espacio pero en el que sientes por momentos que tu ocupas una parte del mismo. No se si es preocupación porque se pregunte o sencillamente es un momento de esos que tiene de su memoria, de su momento de afrontar la realidad. 
Termina y quiere juntar las migas de pan que se han desprendido. Son para mis gallinas, me dice. Recuerda entonces o así lo pienso, en las que él tenía y que a diario les llevaba pan y le troceaba las frescas hierbas. Es increíble!!!.
Me superan estos momentos, me parecen preciosos, sencillamente únicos. 
Lo peor son esos otros momentos en que estando a punto de dejarlo no sabes si hacerlo rápido o no dejar de besarlo. Y sabes que son para disfrutarlos porque es vida lo que hay y es por ello que esos momentos aunque sean así, no quieres que dejen de existir. 

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