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lunes, 6 de agosto de 2018

Tiempo de reencuentros...

Hace unos días en un medio de comunicación regional se hacían eco de que Extremadura tiene una "calita", una playa de interior. No se referían a una de esas gargantas naturales que tenemos por la zona norte de la Comunidad, ni tampoco a una de las playas que se forman alrededor de uno de nuestros tantos embalses. Se refería el medio de comunicación, a una cala que se encuentra en la zona de Alcántara, que se conoce por el nombre de "la cantera".
"La cantera" es un hermoso paraje natural, donde la mano del hombre y la máquina podríamos decir que ha compuesto un lugar que hoy se ha convertido en un lago artificial con un tesoro ornitológico y que conforma un paisaje que hay que visitar. Lo suelo visitar cada vez que voy, ya sea invierno o verano. Me gusta observar su piedra y el enorme lago que se ha formado con el paso de los años. A veces con prismáticos y otras sin ellos, se pueden visualizar las aves que vuelan dentro de su interior. Buitres leonados, cigüeña negra y algún alimoche nos observan a los turistas desde sus magníficos y espectaculares miradores. Un espacio, un lugar donde las aves conviven en estas fechas con los turistas que acuden temprano a coger sitio para bañarse.
Siempre me gusta entrar lo más silencioso que es posible, pero siempre sucede lo mismo. Puedes entrar y no ver nada en el cielo, pero de repente son varias las aves que aparecen dando vueltas en su interior. Es una sensación única. Es como si nos estuvieran diciendo: este espacio es para compartir, respétalo, se responsable y seguiremos aquí. Y los turistas lo respetan. Y las aves siguen allí. Es una sensación de paz la que se respira, mejor en época de silencios donde las aves refugian entre sus enormes y poderosas alas a sus polluelos.
Este fin de semana pude comprobarlo una vez más, en un espacio donde tuve también la oportunidad de la reflexión que provocan este tiempo de reencuentros y de vivir las experiencias que nos marcan los  cambios. En un lugar único que se presta a que miremos a lo lejos con la observación a esas aves que desde la majestuosidad de su vuelo cuidan de forma responsable de un espacio que han hecho suyo.
Es algo así como lo que reflexionamos en esos silencios que todos tenemos, cuando nos disponemos a seguir comprometidos en la tarea de la responsabilidad pública sabiendo que el tiempo pasa, pero que nunca nos debe hacer olvidar lo que realmente hace que nuestra vida tenga valor.

4 comentarios:

  1. No lo conozco pero m alegro q en unas de esas incursiones que el hombre hace en la naturaleza salga algo bonito.

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    1. Es un lugar con un encanto especial: naturaleza viva amigo Antonio.

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  2. En un viaje de moteros tuve oportunidad de conocer esos parajes y pernoctar en su Parador Nacional de Alcántara.Un bellísimo convento.Me encantó su teatro y por supuesto su playa de arenas finas de Las Canteras.Hay que descubrir lugares mágicos de Extremadura.

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    1. Me alegro que lo conozcas Merchi...el conventual es mágico y la calita de las canteras es naturaleza viva, con las aves vigilando desde su altura y los turistas en la tranquilidad de su agua...pero hay que tener mucho cuidado: es muy profunda!!!

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