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miércoles, 10 de agosto de 2011

Hay que hacerlo yá.

Hablamos, comentamos, escuchamos...bla,bla,bla. Pero quien le pone el cascabel al gato?
Creo que nos debe costar resignarnos a lo que estamos viviendo en el mundo. No es cuestión de economía, de crisis, de política o de otra cualquier cosa que no tenga nombre. La historia nos dice que todo ésto pasó antes. Me decía mi profesor de Historia Económica que lo del 29 fue peor. Miras hacia atrás y casi nos tenemos que quedar con lo esencial.
Pero qué es lo esencial hoy?. Compruebas que nunca hubo unanimidad, pero ni siquiera en lo esencial, somos capaces de estar de acuerdo. Que hartazgo de individualismos, que mundo más egoísta. Más insolidario...con lo que está pasando en el mundo, y el mundo es también lo que se conoce como el cuerno de África.
Hay quien dice que expresarse libremente quiere decir que cualquiera tiene derecho a decir lo que le apetezca, aunque sean tonterías. Pero acaso, no podemos pensar que todos decimos tonterías, incluidos los señores magníficos del G-7 o del G-20, que podemos llegar a pensar que en lo único que están de acuerdo, es cuando aparecen sonrientes cuando se estrechan las manos saludándose para aparecer en la foto.
Pero claro, ellos se lo pueden permitir y arrogarse el derecho a decidir quién dice y quién no dice tonterías.
Porque es cierto que no nos faltan ideas ni incapacidad para aplicarlas. Porque aún siendo un recurso hoy más escaso, no por ello debemos dejarnos llevar por éste tiempo, que trata de que hablemos en términos de no sentirnos ciudadanos del mundo.
Como ciudadanos que no se resignan ante la amenaza del totalitarismo de la indiferencia. Como ciudadanos que expresan su hartazgo y que tienen el coraje de expresarlo, sirviéndose de su propio entendimiento.
Por ello, cuando escucho vamos a hacer, pienso a veces que no quieren hacerlo.

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