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lunes, 31 de diciembre de 2012

Adios 2012...menos mal.

Siempre se hace balance cuando se acaba un año y nos ponemos a contar lo rápido que se pasó. Son 365 días. Son los mismos días que cualquier otro, pero éste no ha sido igual que el pasado, y éste que por  fin se acaba, no será igual que el próximo, que por fin llega. Y esperemos que llegue de otra manera, aunque lo que hasta ahora se anuncia, tiene pinta de parecerse mucho a éste.
Un año muy complicado. Un año de grandes cambios. Un año con un nuevo Gobierno en nuestro país. Un año lleno de recortes de derechos en el ámbito laboral, económico y social. Un año que lo recordaremos también por su conflictividad social. Un año que será recordado como aquél en que se comenzó a desmantelar el Estado social y de derecho que se había construido en nuestro país con mucho esfuerzo.
Un año en el que la ciudadanía por otro lado, recuperó buena parte de su protagonismo y que lo hizo al margen de las organizaciones sociales y políticas tradicionales. No quiere decir que no secundara de forma importante las reivindicaciones de las mismas, pero sí que lo han hecho en muchas ocasiones sin esperar a ser convocados, a ser llamados. Es la sociedad civil que con ciertas razones se reivindica.
Se reivindica y se moviliza. Son las repercusiones que tiene un cierto hartazgo de la política y de los políticos por parte de los ciudadanos lo que ha hecho que haya sucedido así. Es el enfado popular lo que se muestra; es la necesidad de la gente que necesita de expulsar su indignación; es el cabreo general de aquellos que no entendemos, ni comprendemos ni compartimos el porqué tenemos que pagar por lo que otros hicieron.
Es la señal que podría resumirse en un par de frases: No se entiende como puede haber gente sin casas y casas sin gentes...o No se puede entender cómo se puede destinar dinero público a los bancos y los ciudadanos tienen que seguir pagándoles a los bancos, perdiendo sus casas.
Leía hace unos días en un artículo " que no pensaremos de otra forma, si no hablamos de otra forma"...será dificil en cualquier caso, pero habrá que intentarlo. Este que se vá, nos empujó a hablar todos los días de lo mismo. La brecha que se ha abierto es muy profunda. Quienes hoy están gobernando y recortando en nuestro país nunca estuvieron muy de acuerdo en compartir y repartir: Ni derechos, ni prestaciones, ni servicios. Es lo que podríamos llamar posibilidades de igualdad.
Necesitamos generar confianza para llegar a alcanzar objetivos y romper la dinámica en que estamos instalados desde que se inició la crisis. Necesitamos recuperar la confianza en la política por el bien de los ciudadanos y también por el bien de la izquierda social y política.
Aunque sólo fuera por ésta razón, ojalá en el 2013 pudiéramos volver a recuperar un espíritu de relación y de afecto entre la ciudadanía y la política. Creo que sería una buena razón.



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