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domingo, 26 de febrero de 2017

Escribir es vivir...

Después de una semana intensa en el trabajo y de unos días en los que la planificación de la actividad nos ha llevado a pensar y analizar, había que recuperarse y uno de los mejores lugares para ello visitando el Parque Nacional de Monfragüe y la Feria Internacional de Ornitología. Por segunda vez he podido disfrutar de este gran estímulo, de ese gran pulmón para la naturaleza que hace que nos sintamos un poco más libres todos. Es una sensación de libertad la que se siente que hace aún más bella la estampa del Parque. Será que ver la libertad con la que las aves vuelan nos hace que nos contagiemos un poco todos.
Ayer a la tarde recorrí un tiempo de mi vida escuchando la música de Dylan y me reencontré en mis años de juventud. Me parecían unas canciones en que los jóvenes de aquellos años nos reencontrábamos con un tiempo que llegaba de libertad y de cambios. Tiempos de libertad y descubrir caminos. Años de juventud que queríamos conquistar con mucha rapidez. Todos de una o de otra manera los hemos recorrido con cierta ansiedad. Sin saber muy bien lo que teníamos por delante, ni siquiera parándonos a pensar en ello. Total para qué, con todo lo que teníamos por delante para vivir.
He compartido en alguna ocasión que una de mis manías es escribir en el interior de los libros. Son frases de reflexión sobre la lectura y también del motivo que me llevó a su adquisición o el impulso de cuando me lo regalaron. Una canción de Dylan me hizo escribir en el interior de uno de ellos que "si alguien te ofrece su amor acéptalo de corazón, no dejes que se extravíe porque una cosa es cierta: sin duda sufrirás si lo echas a perder"...
También tuve tiempo para la lectura y para volver a releer algunas páginas de un libro de José Luís Sampedro. Se trata de un libro que se ha definido como una autobiografía del autor. No 
es un libro al uso. Es un relato de un curso especial impartido por él en la Menéndez Pelayo de Santander. En el mismo hay una frase que dice..." he venido aquí a vivir, a vivir cuando se me está acabando la vida y, por tanto, a disfrutarla más". Un relato contado en primera persona con mucha emoción y que ha constituido una de sus últimas obras escritas al mismo tiempo que la contaba. Un relato mágico que marca el final de la obra de este escritor, humanista y economista  que fue junto con Hessel uno de los llamados "abuelos" del movimiento del 15M.
He vuelto a escribir el mismo título para una entrada. A veces nos encontramos en esos momentos que haces un repaso del tiempo vivido. Piensas sobre los momentos que has compartido y compartes, sobre las personas que siguen llenando un hueco en la vida y por las que merece la pena vivir y seguir. Sabes que hay que continuar porque así es la vida y construyes un camino en que es muy importante seguir sintiendo, seguir teniendo sensaciones que te ayuden, porque como decía Sampedro "he venido aquí a vivir y escribir es vivir".

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