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domingo, 5 de marzo de 2017

La velocidad y este tiempo...

Estamos tan subyugados por el día a día de la información que no nos ponemos a hablar sobre el futuro...es como si nuestro tiempo solo se ocupara en lo inmediato...estas palabras pronunciadas por el Presidente de la Junta hace unos días durante el desarrollo de unas jornadas ponía el dedo en el lugar oportuno. Sí, lo digo de esta forma porque es cierto que la velocidad a la que vamos no nos deja tiempo a pensar y reflexionar.
Estamos en una dinámica que los fenómenos de todo tipo que están ocurriendo hace que ocupen nuestro tiempo. Que ocupen las conversaciones en la que los ciudadanos además nos enredamos. Y mientras tanto, cada uno se piensa que tiene razón. Razón sobre la que uno se siente como un rey en la soledad de su teclado o en el espacio que ocupe en cualquier lugar.
Uno de los aspectos más negativos de todo ello es que somos incapaces de aplicar la sensatez y el sentido común a lo que hacemos y decimos. Nos aplicamos recetas cada vez más individuales porque sencillamente creemos que cada uno tenemos razón. Puede que todo ello esté desencadenando un cambio social que tendrá unas consecuencias nada positivas para situar las cosas en su sitio, entre otras razones porque nadie se va a poner a pensar en que ese cambio social no sea imparable. Puede que todo ello esté siendo planificado para que no tengamos tiempo de pensar en el mañana y sus efectos, porque estamos absorbidos por lo que pasa a nuestro alrededor en el día a día.
El cambio que se ha generado en la sociedad nos ha avasallado, nos ha dominado y hoy las cosas sencillas parece que no tienen valor porque quizás hoy no le estamos dando realmente valor a las cosas que realmente lo tienen. Quizás incluso mi propia reflexión sobre ello no sea actual ni tenga fuerza, porque el tiempo que vivimos nos lleva por delante y no nos permite ni siquiera pensar en ello.
Tenemos necesariamente que poner en silencio y en reposo nuestros teléfonos cada cierto tiempo. No, porque solo sea saludable, sino porque va a suceder lo que en un chiste he llegado a leer...que la gente que estaba sentada en una mesa no hablaban personalmente porque lo hacían y se contestaban a través del móvil.
En mi ida y vuelta diaria trato de reflexionar sobre lo sucedido en el día y lo que el camino me permite para el futuro. Trato de situar las cosas en que todo tiene un punto intermedio. A veces cuesta de hacerlo porque el presente va a tal velocidad que no permite espacio para el mañana...aún así sigo pensando en la necesidad del tiempo para la reflexión...como decía Sampedro "el tiempo no es oro; el tiempo es vida".

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