El río de la vida es un espacio interior que todos y todas tenemos dentro. Forma parte de cada uno de nosotros y de nuestra forma de ser, donde pasamos muchos momentos compartiendo y disfrutando de la vida. Momentos compartidos en el silencio de un lugar o de una mirada, sin ver nada porque es una mirada hacia ninguna parte. Estar pensando y reflexionando sobre lo que escuchamos, vemos, hablamos y observamos. Simplemente no escuchar el ruido, aislándonos de todo ello. Compartir y disfrutar. Compartir algo con alguien o algunos. Disfrutar algo con algunos o alguien. Tanto un verbo como el otro son espacios que desde el sentido común nos llevan a hacer partícipes de momentos a otros. Es un ambiente que une y que abres para que los que se juntan en una kedada se reencuentren y recuerden esos momentos compartidos de otras kedadas donde siempre se incorpora gente nueva. Y esos encuentros que un día aparecieron como una manera de pasar un buen día y conocerse, se quedan y permanecen. Y todos los años por fechas cercanas a las de estos días se repiten. Es lo que quería y es lo que queremos. Y volvimos a recordar y a recordarte amigo Guille, porque estoy seguro que tú querías que siguiera siendo así. No hay mejor manera de recordarte que tenerte presente y que tu legado en la medida de nuestras posibilidades y en lo que se refiere a este tipo de encuentros, permanezca.
Iniciamos este tipo de kedadas en 2007 en esa ciudad española y en su día portuguesa, llamada Olivenza. Plasencia con el abuelo Mayorga continúo. Zafra y sus dos Plazas le siguieron. Guadalupe y su Monasterio. Emerita Augusta, capital de la Lusitania romana. Alcántara y su Puente. Badajoz-Elvas nos hizo descubrir el fado. Pescueza y sus Canchos de Ramiro. Villafranca de los Barros como Ciudad de la Música. Garrovillas de Alconetar con la PLAZA de todas las plazas. Lobón y las vegas del Guadiana. Jaraíz y el pimentón. Peraleda del Zaucejo y su original matanza. Cáceres y su ciudad monumental. Alburquerque y su Castillo de Luna. Moraleja y el encanto de la sierra de Gata y Medellín y su teatro romano como número XVII.... Gracias Ascen como organizadora de ésta por habernos permitido recuperar los recuerdos y las conversaciones mantenidas del sentido original de las kedadas. Y seguiremos porque decidimos en el día de hoy que los amigos de Guillermo, los amigos de la Plaza de la Cordialidad como nuestro inolvidable soñador de guardia la bautizó, debemos y queremos seguir para continuar compartiendo lo que tanto le gustaba al amigo que un día así lo decidió. Por ello volveremos al origen, a la bella y noble ciudad de Olivenza en el 2026.
Una kedada viene a decirse que es como hacer una parada en un lugar para permanecer en él. Es posible que después de XVII tenga mucho que ver y de relación con aquellos que solemos hacer anualmente una kedada y que de una o de otra manera, con los que empezamos y con los que se suman, con los que se van y que vuelven, un día se bautizó por nuestro Soñador porque las vivía como nadie. La amistad llegó para quedarse entre nosotros. Y a todos los que asistimos nos convenció la idea original de nuestro recordado e inolvidable amigo Guillermo. Los amigos del cuaderno de Guillermo, fue su nombre original. Porque como decía, le ayudaba a seguir haciendo más grande el valor de la amistad
Guillermo lo inició con su blog al que nos sumamos muchos desde el principio. Guillermo decía que aquel cuaderno, aquél blog del que nació un grupo de amigos y amigas fue el punto de salida y la amistad para siempre el de llegada. Guillermo siempre creyó más en el nosotros que en el yo. Lo que perdura es el camino. Es lo que hace fuerte, así nos lo decía. Y seguiremos compartiendo y disfrutando de este tipo de encuentros donde lo que fortalece y nos enseña el rio de la vida es que hay que seguir disfrutando y mirar hacia adelante por los años que nos quedan para seguir haciéndolo. Recordando esas etapas, esos caminos donde los abrazos y las miradas nos hicieron dirigirnos y sentirnos especialmente sensibles porque hoy te recordamos amigo Guillermo.
Querido Anselmo,
ResponderEliminarhe leído tu entrada y no puedo estar más de acuerdo con esa idea de continuidad que tan bien expresas y que, en el fondo, es el mejor homenaje que podemos hacerle a Guillermo. Ese “río de la vida” y la Plaza de la Cordialidad siguen teniendo sentido precisamente porque seguimos quedando, recordando y sumando.
Este año no he podido estar por motivos personales, pero me hubiera encantado compartir de nuevo la kedada, quizá con los sentimientos más a flor de piel, aunque vividos desde la serenidad que da el tiempo. Ayer mi pensamiento estuvo con vosotros, con Guillermo y con todos los momentos compartidos que han ido tejiendo esta amistad que se quedará para siempre.
Ojalá podamos reencontrarnos en la próxima, en ese regreso a Olivenza en 2026, para seguir haciendo grande su legado y el “nosotros” en el que él siempre creyó.
Un abrazo fuerte